Canales de riego y acueductos fueron planteados como una necesidad urgente para sostener la agricultura y la reforestación en zonas cercanas a Huánuco. El catedrático Adalberto Pérez Naupay hizo ese llamado durante el conversatorio “Día del Campesino: Revalorización del hombre andino y de los conocimientos del campo”, organizado por la Escuela Profesional de Ciencias Histórico Sociales y Geográficas de la Universidad Nacional Hermilio Valdizán.
La exposición puso el foco en una contradicción de fondo: el campesino es presentado como sostén alimentario de las ciudades, pero, según Pérez Naupay, continúa enfrentando vulnerabilidad, abandono y falta de garantías en sus lugares de origen. El especialista sostuvo que el reconocimiento al hombre del campo no debe limitarse a una fecha conmemorativa.
Durante su intervención, el académico recordó que el Perú prehispánico desarrolló infraestructura agrícola como graneros y andenes, vinculada al cultivo de productos como papa, maíz y quinua. Según su lectura, esos saberes ancestrales muestran una capacidad técnica que debería ser valorada junto con los avances modernos.
Migración, discriminación y pérdida cultural
Pérez Naupay también vinculó la falta de apoyo al campo con la migración hacia las ciudades. De acuerdo con su exposición, la ausencia de condiciones para permanecer en las zonas rurales desarraiga a los jóvenes y los expone a dinámicas de menosprecio, discriminación y racismo, especialmente en Lima.
El ponente recordó que la Reforma Agraria impulsada durante el gobierno de Juan Velasco Alvarado cambió la denominación de “Día del Indio” por “Día del Campesino”. Sin embargo, sostuvo que ese gesto simbólico no habría sido suficiente para modificar de manera sustancial el trato social hacia los trabajadores del campo.
Otro punto de su exposición fue la modernización agrícola. Pérez Naupay advirtió que una modernización mal canalizada ha desplazado herramientas tradicionales como la chaquitaclla, el arado con yunta y el azadón. Según su postura, esas tecnologías originarias no deberían ser descartadas, sino articuladas con nuevas técnicas de producción.
Una agenda que va más allá de la fecha
El llamado final estuvo dirigido a gobiernos locales y regionales. El catedrático planteó políticas de largo plazo enfocadas en infraestructura hídrica, porque, según explicó, sin agua no hay desarrollo agrícola ni posibilidad real de reforestación en las zonas circundantes a Huánuco.
El conversatorio dejó una lectura menos ceremonial del Día del Campesino. Más que una celebración, la actividad abrió una pregunta pendiente para las autoridades: si el reconocimiento al campo quedará en discursos anuales o se convertirá en inversión sostenida para agua, producción y permanencia rural.










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