Una propuesta para introducir papas y camotes biofortificados en Huánuco y otras regiones de la selva oriental fue presentada por Alejandro Mendoza Aguilar, magíster en mejoramiento genético de papa y consultor en agronegocios. Según manifestó, la iniciativa busca enfrentar la anemia con una estrategia que, de acuerdo con su versión, ya cuenta con un planteamiento definido y con reuniones previas entre instituciones académicas.
Mendoza Aguilar señaló que el eje del proyecto pasa por un “desarrollo integral de productos” a través de la Escuela de Agroindustria de la Unheval y de la Escuela de Industria Alimentaria de la UNAS. Según indicó, ambas instancias ya sostuvieron coordinaciones preliminares y, conforme precisó, en uno o dos meses podrían establecer líneas de trabajo sobre esta propuesta.
El especialista sostuvo además que el Centro Internacional de la Papa tendría un papel central en el proceso y afirmó que, más adelante, podrían sumarse actores del sector público como Agricultura, el INIA, Senasa y el CITE. De acuerdo con su declaración, el objetivo sería conformar un equipo permanente e integral a nivel regional, aunque no detalló todavía cronogramas oficiales ni convenios firmados.
Las primeras pruebas en Yarowilca
Sobre el componente agrícola, Mendoza Aguilar indicó que ya se trabaja con dos variedades de papa biofortificada: Caipa Huari y Puca Huari, que, según refirió, fueron desarrolladas por el Centro Internacional de la Papa. También precisó que la siembra inicial se realiza en Yarowilca, una zona que escogió, según explicó, por sus condiciones sanitarias y por la supervisión que ejerce Senasa Huánuco sobre la proyección de semilla de calidad.
Según su testimonio, en esa provincia se han sembrado alrededor de 4.000 tubérculos prebásicos de ambas variedades. Cada unidad, sostuvo, permitiría obtener cerca de 1.500 kilos de semilla, volumen con el que se proyecta sembrar una hectárea en agosto. Conforme detalló, la expectativa es alcanzar entre 30 y 40 toneladas en diciembre, producción que luego ingresaría a una fase de industrialización.
Esa etapa, siempre de acuerdo con lo expuesto por Mendoza Aguilar, estaría a cargo de la Unheval y la UNAS, que procesarían la papa en purés, fideos y chips. El consultor afirmó que el público objetivo serían mujeres parturientas y niños de hasta 5 años, grupos en los que, según sostuvo, se concentra en mayor proporción el problema de la anemia. En Tingo María, añadió, se prevé trabajar además con camotes biofortificados.
Mendoza Aguilar aseguró que la propuesta no se limitaría a Huánuco y mencionó a San Martín, Chachapoyas, Loreto y Ucayali como espacios de proyección. También afirmó que estos productos complementarían la dieta promovida por el Ministerio de Salud y recordó que el camote biofortificado ya habría mostrado resultados en África. Por ahora, el alcance real de la iniciativa dependerá de que esas coordinaciones iniciales se conviertan en un plan verificable y con respaldo institucional.










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