La primera vez que pisé la redacción de un periódico fue allá en el año 2012. Para entonces salía de una crisis depresiva que no solamente me había limitado en el ámbito anímico, sino en mis propios estudios universitarios. Dentro de ese proceso de volver a salir al mundo, decidí hacer algo con lo que siempre soñé desde que entré a la carrera de Ciencias de la Comunicación Social. Como alguien que vio y disfrutó la película Tinta Roja del maestro Francisco Lombardi, inspirada en el libro del escritor chileno Alberto Fuguet, decidí entrar al mundo de la prensa escrita. En este caso, esa primera experiencia sería en el diario Hoy Regional.
Quizás quienes son más chicos difícilmente conozcan aquel diario que fue, durante mucho tiempo, uno de los referentes del periodismo en Huánuco. Con el particular color verde, blanco y amarillo de su portada y bajo el lema 22 años escribiendo la historia, el mismo que se actualiza todos los años, fue, quizás, uno de los primeros diarios a nivel local que no solamente se limitó a la prensa escrita, sino que también incursionó en otros rubros como la tele a través del canal Más TV 41 y a su vez del histórico y ya olvidado galardón del Cóndor de Oro, que se entregaba cada fin de año a todas las personalidades huanuqueñas destacadas.
Tristemente, a mí me tocó estar quizás en el inicio del fin. Cuando llegué ahí, el dueño y fundador, el periodista David Orosco Alania, al que nunca tuve el gusto de conocer, había fallecido. Hasta donde puedo recordar, la administración del diario pasó a parientes suyos que, por el mismo hecho de no tener el conocimiento respecto de cómo administrar un medio de comunicación, terminaron llevando a la quiebra a dicho periódico. Al momento al que entré, en donde estuve apoyando por 3 meses sin cobrar y casi entrar jamás a su sala de redacción, vi cómo pasaban directores tras directores, dando cuenta de una inestabilidad que años después culminaría con su cierre definitivo.
Después de esa experiencia para nada parecida a la que imaginé, y acompañado de algunos colegas de la universidad, creamos un pequeño programa de TV, seguramente también bastante olvidado, llamado Huánuco en Escena en el Canal Zoom TV, famoso por su reconocido magazine Caos TV. Pese a la irregularidad que tuvimos fruto de nuestra corta edad y falta de experiencia, tengo que admitir que fue una forma de aprender lo que quizás no pude aprender en el Diario Hoy. Algunos con quienes creamos ese espacio hoy destacan desde sus espacios en el mundo de la comunicación, organizaciones, política y hasta cultural. Cada uno con su propio talento.
Eso sí, siempre se me quedó la espina de no haber podido tener esa experiencia que hubiera querido tener en la prensa escrita. Por eso un día y con lo que ya conocía de aquel histórico medio de comunicación que en su momento también compitió contra el Hoy, tomé la decisión de acercarme a las oficinas del Diario Ahora. He ahí donde conocí al fundador y hombre que, en tiempos difíciles como lo fueron los años 80, entre el terrorismo y la inflación, decidió hacer periodismo en Huánuco, con todo lo bueno y lo malo que eso significaba. El señor director de diario don Julio Trujillo Pazos.
La primera vez que traté con él, no solamente conocí a un hombre afable que, viendo mi juventud, decidió darme la oportunidad, sino a alguien que, ciertamente, así como te daba la confianza, exigía de ti respuestas y resultados. Por ese entonces les hacía falta un reportero en temas policiales. Asumí el reto, pero tengo que confesar que fue todo un fracaso. Eso sí, a él no le molestó eso. Por el contrario, así como te proponía asumir ciertos retos, también era consciente de tus limitaciones. En ese aspecto, terminé por hacer más actualidad y política, cosa que terminó siendo mi campo predilecto en el periodismo hasta la fecha.
De ahí tuve más de una etapa en el Ahora, yendo y volviendo de acuerdo a cómo se presentaban las oportunidades y el tiempo. La segunda vez fue ya durante la pandemia del covid-19, en donde don Julio estuvo menos presente por su estado de salud. Ciertamente, pese a mis limitaciones, fruto de una tardía afición a la lectura y a corregir defectos en mi escritura, fui de menos a más hasta lograr un cierto nivel. Ya con el tiempo volví a la TV y ciertamente valoro de lejos esas dos etapas en el Ahora. De alguna forma, se podría decir que este pequeño espacio que muy amablemente me concedió el director Jimmy Trujillo es algo así como una tercera etapa, que espero perdure lo más que se pueda.










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