Cientos de miles de gatos comunitarios viven sin censo ni control en Perú, una realidad espejo a la de España donde el 90% de municipios ignora datos vitales para su gestión.
Una reciente investigación en España ha revelado la alarmante falta de información sobre colonias felinas en más de 8.000 ayuntamientos, complicando la implementación del método CER (Captura, Esterilización y Retorno) y dejando el control poblacional en manos de voluntarios, quienes dedican más de 10 horas semanales a esta crucial labor.
Según la investigación publicada por La Vanguardia, la ausencia de datos concretos sobre la cantidad de gatos comunitarios, su ubicación y el porcentaje de esterilización en un municipio, imposibilita la creación de planes de gestión eficaces, una situación que, lamentablemente, se replica en muchas ciudades de nuestro país, incluyendo Huánuco.
El 90% de Gobiernos Locales Ignora Datos Críticos para Más de 2 Millones de Gatos
Gestionar adecuadamente una colonia felina es más que alimentar. Implica un plan integral para controlar la población y garantizar el bienestar animal, un objetivo que se logra con el método CER. Pero la clave, y aquí está el primer gran obstáculo, son los datos. ¿Cuántos gatos comunitarios, por ejemplo, habitan las calles de Huánuco? ¿Dónde se concentran las colonias? ¿Qué porcentaje de hembras está esterilizado? Sin estas respuestas, se navega a ciegas. En España, el proyecto "Consejos para Mascotas" de Alberto, impulsó una solicitud de información pública a los 8.132 ayuntamientos del país. La respuesta inicial fue desalentadora: alrededor del 90% no proporcionó datos, lo que equivale a más de 7.300 municipalidades sin información vital. Se estima que hay entre 2 y 3 millones de gatos comunitarios en España, una cifra que probablemente se duplique si consideramos las estimaciones europeas.
¿Dónde están los datos que las municipalidades deberían tener?
Paradójicamente, la información existe. No está en las oficinas municipales, sino en las manos de las "gestoras de colonias", las voluntarias que, día tras día, invierten entre 10 y 15 horas semanales de su tiempo y dinero para alimentar y cuidar a estos animales. Ellas, con años de observación (en muchos casos, más de 5 a 10 años de dedicación), construyen bases de datos "vivas" en cuadernos, teléfonos móviles o mapas personales. Organizan capturas, tratamientos veterinarios que pueden superar los 80 euros por animal y campañas de esterilización. Sin este conocimiento fundamental, que a menudo incluye el historial de hasta 20-30 gatos por colonia, cualquier intento de control es, simplemente, una improvisación costosa e ineficaz que jamás logrará estabilizar una población felina que se reproduce a un ritmo asombroso, con hembras teniendo entre 2 y 3 camadas al año, de 4 a 6 crías cada una, alcanzando la madurez sexual en apenas 6 meses.
Barreras Burocráticas: El Laberinto de la Gestión Felina en España
El proceso para obtener esta información ha sido una verdadera odisea. Tras la falta de respuesta inicial del 90% de los ayuntamientos españoles, se tuvieron que presentar reclamaciones ante los portales de transparencia de las 17 comunidades autónomas. Las excusas abundaron: desde la "falta de medios o presupuesto" para cumplir la Ley 7/2023 de Bienestar Animal, vigente desde el 29 de septiembre de 2023, hasta la alegación de tener el servicio subcontratado. Algunos municipios preguntaron qué era el método CER, otros no pudieron responder por no encontrar la palabra "chipados" en el diccionario de la RAE, y hubo casos extremos donde se solicitaron tasas económicas que superaban los 50 euros para acceder a datos que deberían ser de dominio público. Esto evidencia una preocupante falta de sistemas homogéneos y de un entendimiento básico de la legislación.
¿Cómo se puede planificar sin saber cuántos gatos hay?
La carencia de información es sistémica. El Instituto Nacional de Estadística (INE) de España nunca ha recogido cifras sobre gatos abandonados o colonias felinas. La Dirección General de Derechos de los Animales y entidades como la Fundación Affinity se basan en estimaciones obtenidas por encuestas telefónicas. Los informes de RIVIA solo contabilizan animales con microchip (un porcentaje que apenas llega al 20-30% de la población total), mientras que los datos del SEPRONA (Guardia Civil) se limitan a casos de intervención, y muchos de ellos ni siquiera se han actualizado en los últimos 3 años. En la práctica, nadie sabe con precisión cuántos gatos comunitarios existen, no solo en España sino en Perú. Esto afecta la asignación de presupuestos, la planificación de campañas de esterilización (que deberían ser un 1-2% del presupuesto municipal dedicado a bienestar animal) y la atención veterinaria, dejando un vacío estadístico que impacta directamente en el bienestar de estos animales.
La Ley de Bienestar Animal y el Costo de la Inacción Municipal
La Ley 7/2023 de Bienestar Animal es clara: los ayuntamientos son responsables de la gestión de los gatos comunitarios. Esto incluye realizar censos, aplicar programas CER y elaborar planes de gestión integrales. Sin embargo, sin la información básica —el número de colonias, de gatas esterilizadas, de gatos castrados, el promedio de 170.000 gatos abandonados anualmente— resulta imposible planificar políticas eficaces o asignar los recursos municipales, que podrían ser desde 5.000 euros para un municipio pequeño hasta más de 50.000 para una gran ciudad, de forma eficiente. El proyecto de "Consejos para Mascotas" ha comenzado a recopilar y publicar los escasos datos que sí han podido obtener, ofreciendo ya tablas actualizadas y prometiendo una infografía para comparar la gestión municipal con indicadores clave como el número de gatos comunitarios por habitante o el nivel de implantación de programas CER.
El Modelo al Revés: Voluntarios al Rescate, Municipios Ausentes
La situación actual dibuja un modelo invertido. Aunque la ley pone la responsabilidad en los ayuntamientos, gran parte del conocimiento vital para la gestión recae en más de 500 asociaciones de voluntarios y gestoras de colonias. Desde Mishilovers, una organización destacada, insisten en que la solución es integrar este saber popular y la experiencia de campo en la planificación municipal. Cuando existe esta colaboración, los resultados son contundentes: los censos se actualizan cada 6 meses, se priorizan las colonias con más gatas sin esterilizar, se detectan abandonos (que pueden generar entre 2 y 3 nuevas camadas rápidamente) y los recursos públicos, que son limitados, se utilizan con una eficiencia que puede reducir los costos a largo plazo hasta en un 40% al evitar problemas mayores.
¿Podremos dejar de depender solo de la buena voluntad para nuestros amigos felinos?
Gestionar colonias felinas va más allá de capturar y esterilizar; es planificación, transparencia y políticas públicas basadas en información real. Sin datos, no hay diagnóstico, y sin diagnóstico, no hay soluciones. Mientras la mayoría de municipalidades, como las de Huánuco, sigan desconociendo la información básica de sus colonias, el control poblacional seguirá dependiendo del esfuerzo heroico de voluntarios, quienes manejan riesgos de salud pública por 3-5 enfermedades comunes y la difícil realidad de que un gato callejero vive apenas 2 a 5 años, a diferencia de los 12 a 15 de un doméstico. Es urgente que nuestras autoridades tomen las riendas, impulsen censos y se alíen con quienes conocen la realidad en el terreno. Solo así, los gatos comunitarios dejarán de vivir, y muchas veces malvivir, en los márgenes invisibles de nuestras ciudades y pueblos, y tendrán una verdadera oportunidad de un futuro digno.
Crédito de imagen: Fuente externa










Comentarios
Comparte tu opinión de manera respetuosa.
Inicia sesión para dejar un comentario.