Las elecciones legislativas anticipadas de Bulgaria colocaron este domingo al ex presidente Rumen Radev en el centro de la política europea, después de una jornada seguida con atención por Bruselas y por los socios de la OTAN. Sondeos a boca de urna y proyecciones iniciales lo ubicaron como ganador claro, aunque al cierre del día seguía el conteo oficial.
La votación fue la octava elección anticipada en cinco años, una señal del desgaste institucional que arrastra el país desde 2021. Según Associated Press, la coalición Bulgaria Progresista, encabezada por Radev, rozó el 39% de los votos y quedó muy por delante del partido conservador GERB. El País, con base en otras proyecciones, describió una ventaja todavía más amplia también.
Más allá de la diferencia en las cifras preliminares, ambas fuentes coincidieron en un dato central: la magnitud del respaldo recibido por el exmandatario altera el tablero político búlgaro y puede poner fin a un ciclo prolongado de Gobiernos frágiles. La campaña estuvo marcada por denuncias de corrupción, malestar social y el aumento del costo de vida en los hogares.
Radev, general retirado y antiguo jefe de Estado, ha sostenido posiciones que generan recelo en parte de la Unión Europea. Aunque ha condenado la invasión rusa de Ucrania, también se ha opuesto al envío de ayuda militar a Kiev y ha defendido reabrir el diálogo con Moscú. Esa línea alimenta dudas sobre el rumbo exterior que podría tomar Sofía ahora.
El resultado abre una etapa decisiva para Bulgaria, un país que debe resolver su parálisis interna mientras redefine su equilibrio entre las instituciones europeas, la presión económica y una ciudadanía cansada de votar sin estabilidad. Con el escrutinio aún en marcha, la victoria de Radev destaca como una de las noticias internacionales más relevantes de esta jornada por sus implicancias regionales.










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