El presidente interino José María Balcázar anunció este fin de semana que su administración dejará en manos del próximo gobierno la decisión final sobre la adquisición de 24 aviones de combate para la Fuerza Aérea del Perú. Según reportó Associated Press, la operación estaba valorizada en 3.5 mil millones de dólares y comprendía aeronaves F-16 Block 70 de fabricación estadounidense, en medio de un proceso que también había considerado propuestas de Saab y Dassault.
Una decisión de alto costo en plena transición
Balcázar sostuvo, en declaraciones recogidas por AP, que un gobierno transitorio no debería comprometer una suma de esa magnitud y que será la próxima gestión la que tenga “plena legitimidad” para resolver si concreta o no la compra. El anuncio se produjo mientras el país sigue sin cerrar oficialmente la definición de los dos candidatos que disputarán la segunda vuelta presidencial del 7 de junio.
La decisión reabre un debate que mezcla defensa, gasto público y oportunidad política. En semanas previas, distintas versiones habían dado por avanzado el proceso de selección de los cazas, pero el propio escenario de transición y la inestabilidad política terminaron colocando freno a una medida de alto impacto presupuestal.
Más allá del componente militar, el anuncio tiene una lectura política inevitable. En un contexto de cuestionamientos al sistema electoral, de transición presidencial y de demandas sociales urgentes, el Ejecutivo optó por no asumir una decisión que podría condicionar al próximo gobierno. El expediente, por ahora, queda abierto y pasará a formar parte de la agenda de la administración que asuma el mando en julio.










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