El Gobierno de Perú declaró este domingo (23.08.2026) el estado de emergencia en cinco distritos de la región surandina de Ayacucho, afectados por el terremoto de magnitud 7,2 registrado el pasado jueves (20.08.2026). La medida, con una vigencia de 60 días, permitirá ejecutar "medidas y acciones de excepción, inmediatas y necesarias" de respuesta y rehabilitación, según el decreto supremo publicado en el diario oficial El Peruano.
La declaratoria comprende los distritos de Chumpi, Coracora, Pullo y Upahuacho, en la provincia de Parinacochas, y el distrito de Carapo, en la provincia de Huanca Sancos. El sismo dejó cerca de 500 personas afectadas y tres heridos, así como daños en 83 viviendas —al menos una destruida y seis declaradas inhabitables—, además de una veintena de escuelas, centros de salud, locales públicos y vías de transporte.
Coordinación regional y participación de ministerios
Las acciones de emergencia estarán a cargo del Gobierno Regional de Ayacucho y los gobiernos locales comprendidos, con la coordinación técnica y seguimiento del Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci). Participarán varios ministerios, entre ellos Salud, Educación, Vivienda, Construcción y Saneamiento, Transportes y Comunicaciones, Interior y Defensa, según la norma firmada por la presidenta Keiko Fujimori y el presidente del Consejo de Ministros, Luis Galarreta.
El decreto establece que las intervenciones deberán tener un nexo directo de causalidad con el evento y podrán ser modificadas según las necesidades, sustentadas en estudios técnicos. Además, dispone la donación de bienes como material médico, medicamentos, alimentos, prendas de vestir, generadores eléctricos, materiales de construcción y plantas potabilizadoras de agua, entre otros.
Asimismo, se consideran servicios prestados a título gratuito los de catering, médicos, transporte, logísticos de despacho, traslado y almacenaje, y cualquier otro necesario para atender a la población afectada. La implementación se financiará con cargo al presupuesto institucional de las entidades involucradas, sin demandar recursos adicionales al Tesoro Público.
Bienes y servicios para la atención de damnificados
El decreto supremo detalla una extensa lista de bienes que podrán ser donados en situaciones de desastre, entre ellos material médico, medicamentos, bloqueadores solares, vacunas, repelentes de insectos, alimentos y bebidas, prendas de vestir, calzado, colchones de espuma, botas de jebe, menaje de cocina, útiles de aseo personal, maquinarias, generadores eléctricos, combustibles, materiales de construcción, plantas potabilizadoras de agua, carpas, bolsas de dormir, herramientas, linternas, motobombas, sacos de polietileno, puentes provisionales y maquinaria pesada.
En cuanto a los servicios prestados a título gratuito, la norma incluye catering, servicios médicos, transporte, logística de despacho, traslado y almacenaje, operadores y cualquier otro servicio necesario para atender los requerimientos de la población afectada.
Antecedentes y visita del ministro de Vivienda
Durante una visita a Coracora, epicentro del sismo, el viernes pasado, el ministro de Vivienda de Perú, Mauricio Arnillas, había anticipado que pediría la declaración de emergencia en la zona, luego de verificar "los daños ocasionados por el terremoto" y "todas las necesidades" de la población local, según había publicado en redes sociales.
El terremoto se registró el jueves 20 de agosto a las 13:00 hora local, con epicentro a 35 kilómetros al norte de Coracora, en la provincia de Parinacochas, según el Instituto Geofísico del Perú (IGP). El organismo peruano situó su magnitud en 7,2 y su profundidad en 108 kilómetros. El movimiento se sintió en distintas zonas del sur y centro del país, incluida Lima.
Contexto sísmico en Perú
La elevada profundidad del sismo contribuyó a limitar su capacidad destructiva, según explicó Hernando Tavera, presidente ejecutivo del IGP. En lo que va de año, Perú ha reportado 568 sismos en diferentes regiones, y julio pasado fue uno de los de mayor actividad sísmica, con 115 eventos, de acuerdo con el Centro Sismológico Nacional (CENSIS).
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), que utiliza parámetros y métodos de cálculo diferentes, estimó por su parte una magnitud de 6,7 y situó el terremoto a una profundidad de unos 67 kilómetros. El país se encuentra en el denominado Cinturón de Fuego del Pacífico, una de las regiones con mayor actividad sísmica del planeta, debido a la interacción de las placas de Nazca y Sudamericana.










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