Hay goles que marcan un antes y un después. Probablemente, Kylian Mbappé nunca olvide el primero que anotó en una Copa del Mundo: fue frente a Perú, en Rusia 2018. Pero el vínculo del delantero francés con nuestro país no terminó aquella tarde en Ekaterimburgo. Fuera de las canchas, su fundación Inspired by KM llegó hasta el asentamiento humano Linaje de David II, en Ancón, para construir un nido y una cancha de fútbol que han cambiado la vida de decenas de niños y sus familias. Su mejor gol en tierras peruanas.
Una jugada inesperada
En plena pandemia, un grupo de voluntarias contactó por redes sociales a Magda Marquina Miranda, fundadora de la olla común del barrio. Buscaban ayudar en tiempos especialmente difíciles y, para ella, la procedencia de aquellas mujeres era lo de menos: toda colaboración era bienvenida. Durante dos años, la apoyaron con alimentos y lo necesario para mantener en marcha el comedor comunitario. Hasta que, de un momento a otro, se fueron.
“Uno pensaba: ¿qué he hecho? De repente hice algo mal”, recuerda Magda, sentada frente al mar de Ancón. Su barrio parece vivir a kilómetros de la postal de edificios que se levanta al otro lado de la bahía: aquí la luz viene por horas, el camión cisterna abastece de agua solo dos veces por semana y, para llegar, hay que sortear las laderas de los cerros.
Pasaron dos años hasta que las voluntarias volvieron a ponerse en contacto con ella. Esta vez, llegaron acompañadas por una mujer que no había estado en la primera visita. Durante varios días recorrieron el barrio, visitaron el antiguo colegio de madera, castigado por la humedad, entraron a las casas de algunos vecinos y compartieron con la comunidad en la olla común. La visitante incluso se animó a servir los platos. Magda, sin embargo, no tenía la menor idea de quién era.
La revelación llegó al momento de despedirse. “¿Tú sabes quién es ella?”, le preguntó una de las voluntarias. Magda respondió que no. “Es la mamá de Kylian Mbappé”.
“Yo, la verdad, no lo ubicaba”, recuerda Magda entre risas. Su hijo tuvo que explicarle que aquel nombre correspondía a uno de los futbolistas más famosos del planeta. En ese momento, recién comprendió la magnitud de aquella visita.
Fayza Lamari, la madre del delantero francés, le prometió volver para construir un nuevo colegio, una cancha deportiva y mejorar la infraestructura de la olla común. Magda fue a contarles la noticia a sus vecinos, pero la reacción no fue exactamente la que esperaba. “Me tomaban por loca”, ríe. Y, durante un tiempo, ella misma tuvo que esperar para demostrar que no estaba inventando nada.
Construir para soñar
Hasta que la promesa empezó a hacerse realidad. Seis meses después, en julio del año pasado, comenzó la construcción del nido y la cancha de césped sintético, un proyecto levantado en colaboración con los vecinos del barrio. El estudio de arquitectura peruano Cotacero estuvo a cargo del diseño arquitectónico y estructural del centro educativo. La obra se completó en apenas un mes y fue inaugurada el 9 de agosto, con la presencia de la madre de Mbappé.
El proyecto cuenta con tres aulas destinadas a niños y niñas de entre uno y cinco años. Por estos días, el nido recibe a una veintena de pequeños que viven en el barrio. Para la profesora Leslie Marquina, el cambio se percibe en la forma en que ahora los niños afrontan su día a día. “Se sienten más cómodos y seguros”, nos dice.
Antes, las aulas eran de madera y la humedad había deteriorado buena parte de la infraestructura. “No teníamos este ambiente con luz, con ventilación”, recuerda la profesora. El antiguo piso, carcomido por el tiempo, convertía cualquier caída en un riesgo de raspones o heridas. Y las precarias condiciones también parecían pasarles factura a los chicos. “Todo el tiempo paraban enfermos”, cuenta. Hoy, asegura, los episodios de gripe y tos son mucho menos frecuentes.
Pero la nueva infraestructura no ha resuelto todos los desafíos de la comunidad. Para muchas madres, llevar a sus hijos al nido sigue siendo una pequeña travesía: algunas deben caminar por las laderas y cargarlos sobre los hombros ante la falta de transporte. A eso se suman problemas que van más allá de las aulas, como el acceso al agua y la electricidad y la preocupación por la seguridad. También está en juego el futuro educativo de los pequeños: el nido aún no ha podido registrarse en la UGEL 04 y, al terminar esta primera etapa, los vecinos tampoco cuentan con un colegio de primaria, lo que obligará a las familias a buscar una vacante fuera del barrio.
Pese a las dificultades con las que conviven a diario, los vecinos de Linaje de David II no dejan de mirar el futuro con optimismo. Agradecen la ayuda que han recibido de la fundación Inspired by KM porque, dicen, alguien finalmente puso los ojos en una comunidad que durante años se sintió olvidada. Y para ellos, eso ya es una razón para seguir creyendo.










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