ROSARIO.- La Unión Europea (UE) ratificó que sus normas ambientales y sanitarias no serán objeto de negociación en el marco del Acuerdo Mercosur-UE, durante un panel en el Congreso de Aapresid. La consejera comercial de la Delegación de la UE en la Argentina, Inmaculada Montero Luque, afirmó que esos requisitos responden a un “objetivo político” del bloque y elogió los avances argentinos en trazabilidad y sostenibilidad.
“No podemos negociar eso, no lo vamos a hacer”, sostuvo Montero Luque al referirse a los requisitos sanitarios y fitosanitarios exigidos para ingresar al mercado europeo. La funcionaria explicó que estas exigencias no deben interpretarse como medidas proteccionistas, sino como “una condición de mercado” en un bloque que representa 450 millones de consumidores.
La postura de la UE
Montero Luque subrayó que la protección ambiental ocupa un lugar central en la estrategia europea. “Está en nuestro ADN la defensa de la lucha contra el cambio climático. Es un objetivo político”, afirmó, y agregó que Europa busca ser una “bandera internacional” en esa materia.
La consejera reconoció que las regulaciones generan debates incluso dentro del bloque. “Tenemos que hacer un ejercicio de reflexión más profunda dentro de la UE en cómo se aplican y las consecuencias de estos reglamentos internas y externas”, dijo. También admitió que el sector agrario europeo fue el que más se opuso al acuerdo.
Pese a las diferencias, destacó la posición argentina frente a sus socios del Mercosur: “Si hay un país dentro de los cuatro que integran el Mercosur que ha hecho la tarea, es aquí. Lo han hecho con ejercicios de trazabilidad y sostenibilidad”.
La mirada argentina
El subsecretario de Mercados Agroalimentarios e Inserción Internacional, Agustín Tejeda, coincidió en la importancia estratégica del acuerdo y señaló que “comienza a nivelar las condiciones que tienen nuestros exportadores en los principales mercados del mundo”. Destacó que el tratado es “el primero que refleja el cambio de época” en la estrategia de apertura comercial del país.
Tejeda precisó que el 84% del intercambio bilateral tendrá desgravación total, mientras que el resto accederá a preferencias parciales o cuotas. No obstante, reconoció que la agenda regulatoria europea representa un desafío: “Esas regulaciones presentan desafíos, por eso es que el capítulo también de comercio y desarrollo sostenible ha llevado tanto tiempo, dos años”.
El funcionario aclaró que la Argentina comparte los objetivos ambientales, pero cuestiona los instrumentos. “Nuestra posición es muy clara: podemos compartir el objetivo en cuanto a algunas de las regulaciones que adopta la UE, pero lo que no compartimos es el enfoque y los instrumentos”, afirmó. En ese sentido, exigió que las normas sean “basadas en ciencia, proporcionales al riesgo” y cumplan con la normativa de la OMC para no convertirse en “restricciones encubiertas al comercio internacional”.
Tejeda destacó que el acuerdo incorpora mecanismos para incentivar buenas prácticas productivas, como ventajas comerciales adicionales para productos sustentables y el reconocimiento de los sistemas nacionales de trazabilidad. Además, señaló que, si una nueva regulación unilateral afecta el equilibrio del acuerdo, el Mercosur podrá recurrir a mecanismos de solución de controversias.
Finalmente, subrayó que ambas partes trabajan en la adaptación normativa: “Estamos trabajando en la adaptación a los distintos requerimientos y estamos trabajando también en el rediseño en el espacio que podemos tener de estas normativas para evitar los impactos negativos y las restricciones encubiertas”.









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