La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, afirmó este viernes que buscará mantener “siempre la mejor relación posible” con Estados Unidos, pero advirtió que “no voy a agachar la cabeza tampoco”, al reiterar que el vínculo bilateral debe construirse con respeto a la soberanía mexicana.
“Y no es un asunto personal. Es un asunto de defensa de la patria, así de sencillo”, sostuvo la mandataria al responder sobre las políticas de cancelación de visas estadounidenses, incluido el caso de Andrés Manuel López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador (2018-2024).
Cuestiona cancelación de visas
Sheinbaum reiteró su opinión de que muchas de esas cancelaciones “no tienen razones de seguridad, sino más bien políticas”, aunque reconoció que desconoce de qué área del Gobierno estadounidense proceden esas decisiones. La gobernante defendió que señalar lo que considera actos de injerencia no supone buscar una confrontación con Washington y recordó que otros presidentes mexicanos han asumido posiciones similares en distintos momentos históricos.
“Eso no quiere decir que haya un rompimiento ni mucho menos, sino decir las cosas como son”, expresó.
Como antecedente, la jefa de Estado recordó las tensiones durante el Gobierno de Miguel de la Madrid (1982-1988) con el entonces embajador estadounidense, John Gavin, y reivindicó la tradición diplomática mexicana de autodeterminación de los pueblos, que vinculó con la Doctrina Estrada y con posiciones históricas frente al bloqueo a Cuba.
Críticas a gobiernos previos
Sheinbaum contrastó esa visión con la del expresidente Felipe Calderón (2006-2012), a quien acusó de haber abierto las puertas a agencias estadounidenses para buscar legitimidad después de una elección que volvió a calificar de fraudulenta. También mencionó a Genaro García Luna y sostuvo que durante esos años recibió reconocimientos de agencias estadounidenses antes de que, según afirmó, resultara “aliado al narco”.
La presidenta insistió en que México debe cooperar con Estados Unidos, pero bajo condiciones de igualdad y respeto mutuo, y sostuvo que cualquier señalamiento contra ciudadanos mexicanos debe acompañarse de pruebas que puedan ser evaluadas por las autoridades nacionales.
Cooperación sin subordinación
En ese contexto, relató que su gabinete reconsideró rechazar una invitación de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) a Omar García Harfuch para una conferencia en Argentina, con el objetivo de mostrar resultados de seguridad. Horas antes, Sheinbaum había afirmado que la cancelación de visas a personas políticamente expuestas tiene, en su opinión, un “sentido político, esencialmente”, y acusó a sectores de la oposición mexicana de utilizar esas decisiones como herramienta de presión.
“Hay que buscar siempre una buena relación, pero también hay que decir las cosas”, remarcó la presidenta mexicana, y reiteró que su país debe defender su independencia y soberanía sin aceptar subordinación.
Visita de alto funcionario estadounidense
La postura de Sheinbaum se da en medio de una agenda bilateral marcada por la visita oficial a México del secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Markwayne Mullin, quien llegará hoy al país para reunirse con la mandataria, según informó Noticia Zavaleta. Se trata de la primera visita de un alto cargo del Gobierno estadounidense a México en 2026, después de la realizada en septiembre del año pasado por el jefe de la diplomacia estadounidense, Marco Rubio.
Mullin lleva menos de dos meses en el cargo y su viaje es una de las primeras visitas de alto nivel de la nueva administración estadounidense a México en 2026. La presidenta Sheinbaum anunció la llegada de Mullin como parte de una comitiva de altos funcionarios estadounidenses, acordada tras una llamada entre la presidenta y el presidente Donald Trump, destacando que el encuentro busca “mantener la coordinación en seguridad”.
Insistió en que cualquier colaboración debe respetar la soberanía mexicana; acepta intercambio de información y apoyo, pero señala que “en México tienen que operar necesariamente las instituciones mexicanas”; rechaza que fuerzas o agencias de EE.UU. operen en su territorio y califica esa línea de “principio de soberanía”. La presidencia mexicana subraya que la relación se mantiene en el marco de cooperación bilateral previo, donde se reafirmaron principios como reciprocidad, respeto a la soberanía, responsabilidad compartida y confianza mutua.
Antecedentes críticos de Mullin
En febrero de 2026, como senador antes de asumir Seguridad Nacional, Mullin pidió públicamente a los estadounidenses que cancelaran viajes de spring break a México por la violencia, diciendo explícitamente: “nadie debería ir allí ahora mismo” y describiendo la situación como “muy inestable” en una entrevista con CNBC. También criticó la política de Sheinbaum de no usar la fuerza letal contra los cárteles, argumentando que la mandataria mexicana está “bajo el control de los cárteles” y que debería “llamar ahora mismo” a Trump para coordinar acciones más duras.
Aunado a ello, la administración de Trump publicó en mayo de 2026 su “Estrategia Nacional de Control de Drogas 2026”, donde México aparece 31 veces como “principal corredor” de narcóticos hacia EE.UU. y se plantea reforzar cooperación con México en inteligencia, operaciones conjuntas y apoyo diplomático en la frontera sur.
Exige explicaciones a Chihuahua
En otro frente, Sheinbaum exigió a la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, al fiscal y al secretario de Seguridad estatal explicar los acuerdos de colaboración establecidos con el Gobierno de Estados Unidos sin la intervención de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), según reportó teleSUR. Durante su conferencia matutina, la mandataria subrayó que la Constitución y las leyes mexicanas son claras: cualquier mecanismo de cooperación con un Gobierno extranjero debe ser gestionado a través de la Cancillería. Sheinbaum reveló que intentó comunicarse con Campos el miércoles, sin obtener respuesta.
La mandataria enfatizó que el cumplimiento de la ley no es un asunto político ni de oposición, sino una obligación constitucional para salvaguardar la soberanía nacional. «No es un asunto de que queramos generar problema con Estados Unidos, pero no podemos ser omisos a la Constitución. Es la labor de la presidenta hacer cumplir la Constitución», recalcó. Al ser preguntada sobre si procedería a la destitución del fiscal de Chihuahua ante estas irregularidades, la presidenta señaló que «eso tienen que determinarlo la gobernadora y el Senado», dejando abierta la puerta a una revisión legislativa de los funcionarios involucrados.
La jefa de Estado cuestionó declaraciones previas de la Secretaría de Seguridad Pública de Chihuahua, donde afirmaba que notificaría a la SRE de manera «paralela» a la firma de los acuerdos. Al respecto, recordó que los estados tienen la obligación de notificar a la SRE antes de la suscripción para recibir la autorización correspondiente. Sobre las críticas del mandatario estadounidense, Donald Trump, referentes a una supuesta falta de «conmiseración» por el fallecimiento de dos agentes de la CIA en territorio chihuahuense, Sheinbaum calificó los señalamientos como infundados y recordó que extendió sus condolencias a las familias y al embajador de EE.UU. inmediatamente después de conocerse los hechos.
La presidenta mexicana informó que solicitó al embajador estadounidense, Ronald Johnson, explicaciones sobre las condiciones de dicha colaboración. Reiteró que la soberanía es inviolable y cualquier contacto debe seguir los canales institucionales. En el ámbito interno, se conoció que la gobernadora Maru Campos sostenía este jueves una reunión con el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, quien solicitará los términos y la cantidad de acuerdos celebrados con Washington.
Sheinbaum criticó la postura del Partido Acción Nacional (PAN) y su reticencia a que la gobernadora comparezca ante el Senado. Calificó esta visión como «antipatriota» y «entreguista», comparándola con la estrategia de seguridad de Felipe Calderón. «Ellos tienen una visión de subordinación, vienen del conservadurismo en México. Defienden una postura que no respeta la soberanía», concluyó, contrastando este modelo con la política de su Gobierno de coordinación sin subordinación.










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