Una señal de navegación enviada desde un satélite en órbita baja logró ser recibida dentro de un edificio, en un punto donde el sistema GPS no consiguió hacerlo. La demostración, realizada por la empresa estadounidense Xona Space Systems con su satélite Pulsar-0, aborda una de las limitaciones más conocidas de los sistemas de posicionamiento global: la pérdida de señal bajo techo.
El problema del GPS en interiores
El GPS, nombre que corresponde al sistema estadounidense, junto con Galileo (Unión Europea), GLONASS (Rusia) y BeiDou (China), comparten una dificultad estructural: sus transmisiones viajan miles de kilómetros y llegan muy debilitadas a la superficie. La propia oficina del GPS reconoce que los edificios pueden bloquear la señal y que los rebotes en las paredes introducen errores en la posición calculada.
Xona propone una alternativa llamada Pulsar. En lugar de orbitar a 20.200 kilómetros de altitud como los satélites GPS, los satélites de Xona se situarían a unos 1.080 kilómetros, lo que permite que la señal llegue con mayor potencia. La contrapartida es que cada satélite cubre menos territorio y permanece menos tiempo visible, por lo que se necesitarían cientos de ellos para un servicio continuo en todo el planeta.
La prueba dentro del edificio
La demostración se realizó con un único satélite y receptores instalados en posiciones concretas. Según un informe de ingenieros de la compañía, una antena interior acumuló mediciones de Pulsar-0 durante su paso para estimar la posición. El equipo de comparación no consiguió adquirir señales GPS en el ensayo principal. La prueba con Pulsar-0 terminó con un error horizontal de 38,7 metros; otros registros seleccionados quedaron entre 0,6 y 3 metros, aunque en esos casos el algoritmo partió de una estimación inicial cercana a la ubicación real.
Xona ya había realizado en 2022 una primera demostración orbital con la carga útil Huginn. En 2025 lanzó Pulsar-0, su primer satélite dedicado. Desde entonces ha transmitido durante cientos de pasadas, actualizado su software en órbita y logrado que receptores comerciales sigan sus emisiones. La compañía también abrió una fábrica en California y encargó nuevas unidades a Aerospacelab.
Próximos pasos
El siguiente paso anunciado es el lanzamiento de un primer lote de seis satélites de producción, previsto para octubre de 2026. Inicialmente ofrecerán cobertura intermitente a clientes de sincronización temporal. Para que Pulsar proporcione posiciones inmediatas y precisas se necesitarán varias naves visibles al mismo tiempo, una cobertura más amplia y receptores compatibles. La empresa señaló que la constelación necesaria para un servicio continuo todavía está por desplegar.









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