Un ataque ruso con misiles balísticos golpeó Kiev durante la noche del miércoles 21 y la madrugada del jueves 22 de octubre. El bombardeo dejó dos muertos y 34 heridos, según el balance difundido con base en declaraciones del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski.
Las explosiones ocurrieron horas después de que Vladímir Putin manifestara disposición a reanudar conversaciones con Ucrania y Estados Unidos. El mandatario ruso abordó esa posibilidad durante una reunión con el enviado estadounidense Steve Witkoff en San Petersburgo.
Viviendas y servicios afectados
Los impactos dañaron edificios residenciales, instalaciones energéticas, comercios e infraestructura ferroviaria y del metro, según reportes de las autoridades ucranianas recogidos por Associated Press. Los servicios de emergencia intervinieron en los puntos afectados por incendios y destrucción.
Zelenski denunció que la ofensiva contradice las señales de apertura diplomática de Moscú y pidió acelerar la entrega de sistemas y municiones de defensa aérea. Además se informó que las autoridades ucranianas también denunciaron el empleo de una carga de racimo en el centro de la capital.
Por su parte, el Ministerio de Defensa ruso sostuvo que sus ataques estuvieron dirigidos contra instalaciones de producción y almacenamiento de armamento y contra infraestructura de transporte. Según la versión recogida por EFE, los objetivos incluyeron empresas vinculadas con la fabricación de drones y misiles. La ofensiva también alcanzó infraestructura portuaria en Odesa, de acuerdo con ese ministerio.
Diálogo todavía sin fecha definitiva
La eventual ronda de conversaciones podría celebrarse después del 10 de noviembre, aunque no existe una fecha acordada. Mientras continúan los contactos, Kiev mantiene su exigencia de garantías de seguridad para cualquier acuerdo destinado a detener la guerra.







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