Elon Musk confirmó durante la conferencia de resultados de SpaceX que Tesla y SpaceX han formado comités especiales para estudiar una posible fusión. La operación, que según el New York Times daría lugar a una empresa combinada valorada en unos 3,5 billones de dólares a los valores actuales de mercado, sería la mayor operación corporativa de la historia en términos económicos. De momento no se ha acordado nada.
El peso de las cifras: SpaceX crece, Tesla se contrae
Los últimos resultados trimestrales de SpaceX muestran un aumento del 161% en sus ingresos, hasta los 14.600 millones de dólares, con un beneficio neto de 4.400 millones. El motor fue su división de inteligencia artificial, “Super Intelligence”, que alcanzó unos 7.600 millones de dólares, más de la mitad de los ingresos totales, gracias al alquiler de capacidad de centros de datos a rivales como Anthropic y Google.
El trimestre de Tesla fue más flojo. Según el NYT, su beneficio cayó a 787 millones de dólares frente a los 1.400 millones del año anterior, a medida que aumentaba el gasto en coches autónomos y robots.
La lógica empresarial y el control accionario
Musk sostiene que ambas empresas se necesitan cada vez más. Tesla construye la “IA física” (taxis autónomos y robots humanoides), mientras que SpaceX aporta la infraestructura de centros de datos y conectividad por satélite. La fábrica de chips Terafab, en Texas, ya está en construcción y podría costar hasta 119.000 millones de dólares, según el Financial Times. Además, Tesla vendió baterías Megapack a los centros de datos de SpaceX por 430 millones de dólares el año pasado, según el WSJ.
“Hay mucho mérito en combinar las empresas”, declaró Musk en la llamada con inversores, según recogió el NYT. Pero la operación también resolvería un problema de control: en SpaceX posee el 80% de los derechos de voto en decisiones importantes, mientras que en Tesla solo tiene alrededor del 20%. Una fusión elevaría su poder de voto al 57-58%, según las estimaciones citadas por el medio.
Prima para los accionistas y gasto de capital
Wall Street da por hecha la operación y la pregunta es cuándo, según Reuters, pero no hay consenso sobre lo que deberían recibir los accionistas de Tesla. RBC y JPMorgan esperan que exijan una prima de entre el 20% y el 35%. Otros esperan poca o ninguna prima porque las bases de accionistas de ambas empresas se solapan en gran medida.
Ross Gerber, cuya firma posee acciones de ambas compañías, sostiene que una prima diluiría a los accionistas de SpaceX a medida que aumente su gasto. El gasto de capital de SpaceX alcanzó los 19.600 millones de dólares el trimestre pasado, y Musk prevé entre 35.000 y 40.000 millones para el siguiente.
Votación, conflictos de interés y reguladores
Musk afirma que un acuerdo con Tesla necesita una mayoría de todas las acciones en circulación, no solo de las emitidas y votadas, según el NYT. Eso significa que cada accionista que no vote cuenta efectivamente en contra. Reuters señala que los analistas ven la participación como un riesgo y estarán atentos a la junta anual de Tesla del 3 de diciembre.
El NYT informa de que en ambos consejos de administración hay antiguos aliados y amigos de Musk, lo que añade un componente de conflicto de interés. Reuters recuerda el precedente de la compra de SolarCity en 2016: un tribunal de Delaware avaló la operación pero indicó que se debería haber formado un comité independiente.
Según The Independent, SpaceX trabaja para la NASA, el ejército estadounidense y las agencias de inteligencia, mientras que Tesla tiene una fábrica importante en Shanghái. La combinación de intereses con Washington y Pekín podría plantear problemas políticos y de seguridad.
Ambos comités, asesorados por abogados y banqueros, deben acordar los términos y presentarlos a sus respectivos consejos de administración, según el WSJ. Queda pendiente saber si las partes llegarán a un acuerdo y qué presentará Tesla en su junta anual del 3 de diciembre.










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