Las protestas estudiantiles en Francia cumplieron un mes y este martes miles de personas volvieron a manifestarse en todo el país por quinta vez desde el 17 de septiembre, según reportó France 24 Español. Los sindicatos cifraron la participación en 480.000 personas, frente a las 160.000 que reportó la Policía. Las reivindicaciones suman la falta de docentes, el deterioro de los centros educativos y las desigualdades en el acceso a la universidad.
La movilización, que comenzó en establecimientos educativos de la periferia parisina, se extendió a otras regiones. Si hace una semana había 900 liceos bloqueados, este jueves se registraron 200, aunque la movilización no se está desgastando, según Alice de Brito, vicepresidenta de la Unión Nacional de Estudiantes (UNEF), principal sindicato de universitarios franceses.
"Se movilizan universidades que históricamente nunca se movían, incluso colegios privados y trabajadores que se suman a nosotros", explica De Brito.
Las demandas del movimiento estudiantil
Los estudiantes reclaman la sustitución de profesores ausentes, mejores condiciones en las aulas, menos alumnos por clase y el fin de la selección universitaria a través de Parcoursup. También exigen un plan de inversión de 10.000 millones de euros para los liceos. El Gobierno ha anunciado 3.000 docentes adicionales, una medida que la UNEF considera insuficiente y que, según su vicepresidenta, todavía no se refleja sobre el terreno.
El profesor de secundaria Thibault Merklen denunció el deterioro de los centros, especialmente en la periferia. "Hay plagas de ratas, filtraciones, techos dañados y temperaturas extremas", aseguró.
Denuncias cruzadas por la violencia
El gobierno francés ya ha dado la factura de lo que costará reparar los desperfectos causados durante los bloqueos de las escuelas secundarias: 8,5 millones de euros en la región parisina y 30 millones de euros a nivel nacional. Una suma que, según de Brito y Merklen, no se puede comparar con la represión policial contra los manifestantes, la mayoría menores.
"Un alumno puede quemar un cubo de basura que cuesta unos euros; la policía ha dejado a jóvenes sin ojo, sin mano, ahogados y estrangulados: eso no se paga con dinero", denuncia el joven profesor.
"Es muy violento reprimir a jóvenes que se movilizan con pancartas y dejar a chicos sin mano, sin ojos, sin dientes, heridos", afirmó la vicepresidenta de la UNEF, quien señaló tener dolor en la espalda por la manifestación de este martes.
La disputa política y la convergencia sindical
A seis meses de las elecciones presidenciales, el Gobierno acusa a La Francia Insumisa de instrumentalizar las protestas, una interpretación que rechaza la UNEF. Alice de Brito sostiene que los jóvenes se organizan por iniciativa propia. Merklen, por su parte, acusa al Ejecutivo de desviar la atención de los problemas educativos y de la actuación policial.
Con el inicio de dos semanas de vacaciones escolares, el alcance de la movilización es incierto. No obstante, estudiantes, sindicatos de trabajadores y sectores vinculados a los "chalecos amarillos" prevén confluir en una marcha nacional este fin de semana. Para sus promotores, la jornada podría ampliar la presión sobre el Gobierno y dar un nuevo impulso a las reivindicaciones.
El origen del movimiento
El origen de las movilizaciones se remonta al 17 de septiembre, cuando estudiantes de un instituto de Créteil, en las afueras de París, comenzaron a protestar contra las condiciones de enseñanza, según reportó Política Argentina. La falta de profesores, el deterioro de las instalaciones y la sobrecarga de alumnos en las aulas aparecieron entre los principales motivos del descontento.
Según una encuesta del sindicato docente SNES-FSU, más del 53% de los colegios e institutos públicos comenzaron el ciclo lectivo con al menos un profesor ausente. Durante el curso 2024-2025, aproximadamente el 10% de las horas lectivas previstas en los institutos no llegaron a impartirse, mientras que un informe parlamentario estimó que alrededor del 7,5% de las horas de enseñanza del segundo ciclo se perdieron por la falta de reemplazos docentes.
Las clases tienen cada vez más alumnos: según cifras del Ministerio de Educación citadas por ese medio, el promedio pasó de 27 estudiantes por aula en 2010 a 30 en 2025. A esto se suman edificios deteriorados, problemas de calefacción, instalaciones sanitarias deficientes y dificultades para afrontar las temperaturas extremas durante las olas de calor.
Los estudiantes también cuestionan Parcoursup, la plataforma digital que regula el acceso a buena parte de la educación superior francesa desde 2018. El sistema funciona mediante un procedimiento de inscripción y selección de aspirantes a universidades y otras instituciones.










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