La NASA ha dado por fracasada la misión de rescate del Observatorio Neil Gehrels Swift, el conjunto de telescopios espaciales que lleva meses cayendo hacia una desorbitación inevitable. Sin tiempo para otra misión, la agencia encenderá los instrumentos del observatorio para obtener la mayor cantidad de datos posible antes de que se queme en la atmósfera.
Encendido urgente de los telescopios
Los tres telescopios de Swift llevaban varios meses apagados para reducir la resistencia atmosférica que aceleraba su descenso. Ahora, con la caída confirmada, la NASA ha decidido reactivarlos: dos de los tres ya están operativos y recopilando datos. Se sabe que este encendido aumentará la resistencia y acelerará la desorbitación, pero es la opción considerada menos mala.
Una misión científica clave desde 2004
El Observatorio Neil Gehrels Swift fue lanzado en 2004 para estudiar los eventos más explosivos del universo, como estallidos de rayos gamma, supernovas, erupciones de rayos X y galaxias impulsadas por agujeros negros supermasivos. Es un observatorio multi-longitud de onda, con instrumentos que cubren rayos gamma, ultravioleta/óptico y rayos X.
Tras dos décadas de éxitos, la falta de propulsión propia y la intensa actividad solar reciente han acelerado su caída. Hay más de un 90% de probabilidad de que se desorbite y caiga a la Tierra para finales de este 2026.
El rescate que falló
La NASA contrató a Katalyst Space para construir la nave Link en tiempo récord. En solo 9 meses estuvo lista, con el objetivo de atrapar a Swift con brazos robóticos y usar su propulsor de xenón para elevarlo a una órbita estable. Sin embargo, poco después del lanzamiento del 3 de julio, las ruedas de reacción y el sistema de propulsión de gas frío de Link fallaron, dejando la nave moviéndose en círculos de forma descontrolada. A mediados de agosto, la NASA y Katalyst Space dieron la misión por perdida.
Lecciones para el Hubble
El Telescopio Espacial Hubble enfrenta un proceso similar de desorbitación. Sus responsables ya tenían dudas sobre la rentabilidad de un rescate, y el fracaso de Link refuerza esas reticencias. Se espera que la mayor parte de Swift se queme al cruzar la atmósfera, aunque algunas piezas podrían llegar enteras al planeta. Lo más probable es que caigan al mar sin riesgo, pero la agencia mantendrá el control del proceso.










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