El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, sancionó este lunes una ley que convierte el desarrollo del fútbol femenino en una "prioridad" de la política pública del país, que se prepara para recibir el Mundial el próximo año. La medida fue anunciada en un acto en Brasilia y llega a poco más de un año del torneo que se jugará del 24 de junio al 25 de julio de 2027, con 32 selecciones y España como campeona defensora.
Será la primera Copa del Mundo femenina que se lleva a cabo en Sudamérica. "La ley establece el desarrollo del fútbol femenino como prioridad del Estado para promover su estructuración, expansión y profesionalización", dijo Lula durante la ceremonia.
Qué establece la nueva norma
El gobernante izquierdista resaltó como directrices la igualdad de oportunidades y la protección de la salud y la integridad física de las mujeres, con respeto al derecho a la maternidad, entre otros puntos. La ley plantea equiparar el fútbol femenino y el masculino en derechos, con mejoras en las condiciones para las mujeres en las categorías base, así como incentivar la igualdad salarial.
El texto prevé crear un fondo alimentado con capital público y privado con el propósito de financiar competiciones, infraestructura y campañas de concientización. Además, el ministerio del Deporte, en articulación con la Confederación Brasileña de Fútbol, las federaciones y los clubes, "deberá elaborar protocolos para combatir la discriminación, la intolerancia y la violencia contra las mujeres en las prácticas relacionadas con el fútbol", continuó Lula.
La sanción se produce en plena campaña electoral brasileña: el domingo se disputa la primera vuelta de los comicios en que Lula aspira a la reelección frente al senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro.
Un rezago histórico que la ley busca revertir
Si bien ha dado jugadoras emblemáticas como Marta o Formiga, Brasil acumula años de rezago en el fútbol femenino. Nunca ha ganado el Mundial de mujeres, mientras suma cinco títulos masculinos. El balompié estuvo vetado por decreto para las mujeres en el país entre 1941 y 1979.
La liga brasileña femenina, sin embargo, viene en crecimiento en los últimos años. El Corinthians, actual campeón, es potencia en Sudamérica con seis títulos de la Copa Libertadores, los tres últimos consecutivos.
Las brechas que persisten en la región
El panorama latinoamericano muestra que la distancia entre el fútbol femenino y el masculino sigue siendo amplia. Según un conteo de asistencia de clubes recogido por Distintas Latitudes, el duelo oficial de fútbol femenil con más público en la historia fue el partido de vuelta entre Tigres y América en la final del Apertura 2018, con 41.121 espectadores, superando el récord anterior del Manchester City vs Birmingham City de la FA Cup, al que acudieron 35.271 personas en mayo de 2017.
Las cifras salariales reflejan otra brecha. De acuerdo con ese mismo material, la estrella estadounidense Alex Morgan gana 3 millones de dólares al año, mientras que la brasileña Marta percibe 317.000 USD en un año, una diferencia de 10 a 1. En Brasil, el salario más alto de la liga femenil era de 1.216 USD mensuales en el club Santos, frente a los 231.211 USD mensuales del jugador mejor pagado de la liga masculina, una diferencia de 190 a 1. Tres de cada cuatro jugadoras de la liga femenil no recibían más de 438 USD al mes.
El fútbol femenino brasileño se disputa de forma ininterrumpida desde 1993 y desde 2013 con el formato del Brasileirão Feminino Série A1. La liga consta de 16 equipos, aunque solo ocho eran considerados profesionales, según el material citado.
Con la ley sancionada, el desafío pendiente será su implementación: la creación del fondo, la elaboración de los protocolos contra la violencia y la aplicación efectiva de la equiparación de derechos en las categorías base y en la élite del fútbol femenino brasileño.










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