“Un informe de las aseguradoras en el mundo nos revela que las catástrofes naturales en el año 2022 causaron pérdidas económicas mundiales por un valor de 313,000 millones de dólares”, expone Emilio Brignardello, asesor de seguros del mercado peruano especializado en el área de gerenciamiento comercial de seguros y cobros de siniestros.
Con más de cuarenta años de experiencia en empresas peruanas referentes del sector, Emilio Brignardello ha sido un espectador del impacto que han tenido los desastres naturales sobre la sociedad, tanto desde un punto de vista social como económico.
A continuación, Emilio Juan Brignardello Vela nos comparte su perspectiva profesional sobre la forma en que la sociedad aseguradora ha manejado las catástrofes naturales a lo largo de recientes años y los cambios por venir.
Desde su perspectiva, ¿Cómo ha sido el impacto generado por las recientes catástrofes naturales en la sociedad aseguradora actual?
En 2022, las catástrofes naturales causaron pérdidas económicas mundiales por un valor que equivale aproximadamente al PBI de Colombia en el 2019, previo a la pandemia del Covid. Alrededor de 132,000 millones de dólares fueron cubiertos por las compañías de seguros.
Un dato relevante del crecimiento de las catástrofes climáticas, es que tuvieron un incremento del 4% en la media de los últimos 22 años; considerándose el año más costoso en la historia de los seguros.
Como ejemplo tenemos el Huracán Ian, un huracán categoría 4 poderoso y destructivo en el Atlántico que causó daños catastróficos en el oeste de Cuba y el sureste de Estados Unidos a finales de septiembre de 2022. Este fue el huracán más mortífero en azotar el estado de Florida, desde el huracán del Día del Trabajo de 1935.
Millones de personas se quedaron sin electricidad tras la tormenta y varios habitantes se vieron obligados a refugiarse en sus techos. En total, el huracán Ian ha causado al menos 158 muertes y en total dejó un total entre $50,000 y $55,000 mil millones de dólares en daños.
El tema no solamente fue económico, más de 31,000 personas perdieron la vida a causa de catástrofes naturales globales en el 2022, generando grandes pérdidas también a las aseguradoras de vida. Cálculos gruesos indican que gran parte de las pérdidas de las catástrofes en el año 2022 se encontraban sin seguro.
El único país que sobresale en tener una conciencia aseguradora muy clara es Estados Unidos, ya que tanto la infraestructura pública, privada, la vida y la salud de muchas personas contaban con una protección de seguros; encontrándose en un promedio de 75% cubiertos, ante estos devastadores hechos.
Basado en su experiencia, ¿Cree que los líderes de la industria aseguradora deberán generar cambios internos a consecuencia de dichas catástrofes?
Es de suponer que las aseguradoras tendrán un comportamiento económico muy duro; ya que ante los montos de pérdidas ocurridos surgirán aumento en los costes de seguros, los cuales serán trasladados a los países que aseguran su infraestructura, a las empresas industriales, comerciales y a las personas en general.
Michal Lörinc, responsable de Catastrophe Insight de Aon, afirma: "La devastación que causaron las catástrofes en todo el mundo, demuestra la necesidad de una adopción más amplia de estrategias de mitigación de riesgos, incluida una mejor gestión de las catástrofes y sistemas de alerta que mejoren la resiliencia. (...) Mientras que los impactos del cambio climático se hacen cada vez más visibles en todo el mundo, son los aspectos socioeconómicos, la demografía y la distribución de la riqueza los que siguen siendo uno de los principales impulsores de las pérdidas financieras”.
Los desastres naturales son transversales a toda la sociedad, y tienen una repercusión económica muy severa. En Sudamérica ya se anuncian y se están dando inundaciones muy severas, que por seguro afectarán el aparato productivo y la economía general de los países afectados.
¿Existe alguna figura que haya captado su interés sobre cómo mitigar y gestionar las consecuencias de estas catástrofes?
Es importante señalar la visión y la tenacidad que ha tenido Bill Gates magnate empresarial,
desarrollador de software, inversor, autor y filántropo estadounidense frente al cuidado del medio ambiente, la cual menciona en su libro Cómo Evitar un Desastre Climático publicado en el año 2021.
En el mismo se plantea llegar a las cero emisiones, y la razón es muy sencilla: los gases de efecto invernadero atrapan el calor, lo que a su vez ocasiona que la temperatura de la superficie terrestre aumente. Éste indica que cuando más se caliente la temperatura, será más difícil para la humanidad sobrevivir.
Es desconocido aún cuánto daño ocasiona el aumento determinado de la temperatura, pero nos sobran motivos para preocuparnos, señala Gates. Para evitar los peores escenarios climáticos en algún momento, no solo debemos de dejar de añadir gases a la atmósfera, sino empezar a eliminar parte de los que ya hemos emitido.
Es importante señalar la relevancia del huracán María. Fue un ciclón tropical mortífero que devastó Dominica e hizo retroceder dos décadas la Red Eléctrica y otras infraestructuras de esta ciudad.
¿Cómo podemos trabajar como sociedad para llegar a las cero emisiones?
Uno de los grandes problemas para reducir las emisiones es el consumo de los combustibles fósiles que están por todas partes. El mundo consume más de 15,000 millones de litros de petróleo al día. Si un producto cualquiera se utiliza en esas cantidades; no es posible prescindir de él, de la noche a la mañana, más aún si su costo en el mercado es muy barato. Siguiendo la misma línea la clave reside en conseguir soluciones limpias de energía barata o “casi tan baratas” como la tecnología actual que sugiere Gates, y que tocaré en este artículo líneas abajo.
El punto de quiebre sucedió hace 8 años en la Cumbre Sobre el Clima en la ciudad de París. Líderes de todo el mundo e importantes personalidades de los negocios y filántropos asistían a estas citas, y el pensamiento de los asistentes era uno solo: el compromiso a reducir y recortar las emisiones. Gran parte de la responsabilidad la llevaban los países ricos, que debían de realizar un esfuerzo sincero para evitar una catástrofe climática. La tarea es muy difícil si pensamos que al 2030 vamos a reducir sinceramente las emisiones de manera drástica.
En este caso, Gates aconseja adoptar medidas que encaucen nuestros esfuerzos hacia una meta de descarbonización profunda antes del 2050. En este maravilloso texto indica algunas tecnologías como una lista de referencia rápida. Evidentemente, en primer lugar se sitúan las energías renovables como la solar y eólica. A la par, menciona que la energía hidráulica se ha utilizado al tope de sus capacidades, complicando su desarrollo a los habitantes que circundan y viven cercanos al río, los mismos que generan sus ingresos económicos en base a la agricultura.
Gates añade estudiar otras energías como hidrógeno producido en emisiones de carbono, electrocombustibles, cemento neutro en carbono, acero neutro en carbono, carne y lácteos de origen vegetal y de laboratorio, fertilizante neutro en carbono, y más.
Es indudable que Bill Gates nos da un gran ejemplo de cómo salir adelante en un problema que lo tendremos en muy corto plazo, y me hace reflexionar que él nunca como lo manifiesta abiertamente, se imaginaría que algún día hablaría en público sobre el cambio climático, y que mucho menos que escribiría un libro fantástico; no tenía una experiencia sobre la climatología y hoy día la Fundación Bill Gates a lado de su ex esposa Belinda, ha centrado todos sus esfuerzos en la salud global, el desarrollo, la educación en todo el mundo; que es digno de admirar.










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