El Comité de Operaciones de Emergencia Nacional (COE) de Ecuador elevó la alerta de amarilla a naranja en 17 de las 24 provincias del país, debido al incremento atípico de la temperatura en las aguas del Océano Pacífico. La decisión se sustenta en las proyecciones de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) de la ONU, que advierte sobre el desarrollo de un «episodio fuerte» del fenómeno de El Niño entre julio y septiembre.
Presupuesto preventivo y primeras afectaciones
Ante este escenario, el gobierno ecuatoriano ha destinado un presupuesto preventivo de 600 millones de dólares para mitigar los daños de una amenaza que ya está alterando la pesca local y que podría desatar sequías en la Amazonía, incendios forestales e inundaciones en las zonas costeras, según informó la Agencia Andina.
¿Qué es El Niño y por qué preocupa su retorno?
El fenómeno de El Niño se produce cada dos a siete años cuando las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial central y oriental se calientan por encima de lo normal. Este cambio altera la presión atmosférica y modifica los patrones climáticos de todo el planeta. La preocupación de Ecuador y la comunidad internacional se basa en el megaevento de 1997-1998, cuando las lluvias torrenciales y los deslaves dejaron cerca de 300 muertos en Ecuador y provocaron pérdidas económicas superiores a los 3,000 millones de dólares, arrasando carreteras, cultivos e infraestructura clave.
Impacto global y en la región
Un «episodio fuerte» de El Niño en las costas de Sudamérica desequilibra la atmósfera terrestre a nivel global. En las Américas, provoca lluvias torrenciales e inundaciones en la costa del Pacífico (Ecuador, Perú, Chile) y sequías severas en las zonas altas y la cuenca amazónica. En Asia y Oceanía, suele desatar olas de calor extremo y sequías prolongadas en países como Australia, Indonesia y Filipinas, afectando sus reservas de agua y producción agrícola, de acuerdo con la fuente consultada.
Ecuador es uno de los mayores exportadores mundiales de camarón, banano y cacao. El calentamiento del mar ya está desplazando a las especies marinas hacia aguas más frías, golpeando la industria pesquera. Si los cultivos de cacao y banano sufren inundaciones en la costa o las plantaciones de café enfrentan sequías, la oferta global disminuiría, lo que provocaría nuevas presiones inflacionarias en los supermercados de Europa, Asia y Norteamérica.
Amenaza para la Amazonía y el cambio climático
El aviso del ministro ecuatoriano sobre posibles sequías e incendios forestales en la Amazonía es alarmante a nivel medioambiental. La selva amazónica funciona como el gran regulador del carbono en el planeta; si las sequías asociadas a El Niño provocan incendios masivos en la región oriental de Ecuador y países vecinos, se liberarían millones de toneladas de CO₂ a la atmósfera, acelerando el calentamiento global, según la información disponible.
El desvío de 600 millones de dólares para obras de prevención refleja el alto costo económico que los países en desarrollo deben asumir ante la crisis climática. La posible destrucción de puertos, carreteras y puentes en el Pacífico sudamericano interrumpiría las rutas de comercio marítimo internacional, elevando las primas de seguros para el transporte de carga global.










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