Una empresa argentina enviará, por primera vez, vacuna antiaftosa a un país de la Unión Europea. Se trata de Biogénesis Bagó, que despachará cerca de un millón de dosis a Chipre, la isla que desde febrero atraviesa una emergencia sanitaria tras registrar brotes de fiebre aftosa en Lárnaca.
El 19 de febrero, Chipre perdió su condición de "país libre de fiebre aftosa sin vacunación" ante la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), luego de que se detectaran tres focos de la enfermedad. Hasta ahora, el bloque europeo siempre se abasteció de laboratorios de la región.
Un hito para la sanidad animal
"Es un hito porque es el primer envío de vacuna antiaftosa a un país comunitario", señaló Esteban Turic, CEO de Biogénesis Bagó, durante un acto en la planta de Garín, donde se realizó la entrega del Banco Nacional de Antígenos de Brasil, encabezado por el ministro de Agricultura y Ganadería de ese país, André de Paula.
Según explicó Turic, la operación responde a una necesidad concreta: "Hay una demanda insatisfecha de vacunas. Nosotros tenemos la vacuna", afirmó.
El brote en Chipre y el serotipo SAT1
La situación que enfrenta Chipre es particular. Allí circula el serotipo SAT1, una variante originaria del sur de África que se expandió hacia Asia y frente a la cual las vacunas tradicionales utilizadas en otras regiones no brindan protección. Ese mismo serotipo también fue detectado en la isla griega de Lesbos, Israel y Turquía.
El control sanitario en Chipre presenta una dificultad adicional por la división política de la isla entre la zona administrada por el gobierno de Nicosia y el sector bajo control turco, donde aparecieron los primeros casos. Frente al avance de la enfermedad, las autoridades impusieron restricciones al movimiento de animales, suspendieron las exportaciones de hacienda en pie y comenzaron una campaña de vacunación de emergencia.
Vacunación frente al rifle sanitario
Desde Biogénesis Bagó explicaron que, en una primera etapa, Europa recurrió a la estrategia tradicional de eliminar los rodeos afectados, pero el crecimiento de los focos obligó a revisar ese criterio. "Se les diseminó en todo el territorio y hoy ya no quieren seguir aplicando rifle sanitario porque las pérdidas son muy grandes y además hay que compensar económicamente a los productores", señaló el CEO.
Agregó que, desde el punto de vista económico, la vacunación representa un costo mucho menor. "Lógicamente, la vacuna es mucho más económica que un rifle sanitario y una compensación", indicó. También remarcó que la enfermedad prácticamente no provoca mortalidad en bovinos adultos y no representa un riesgo para las personas.
Precalificación internacional y capacidad de producción
El envío a Chipre fue posible porque la vacuna de Biogénesis Bagó cuenta con la precalificación otorgada por la Comisión Europea para el Control de la Fiebre Aftosa (EuFMD), organismo dependiente de la FAO. Según explicaron desde la empresa, ese proceso implica una evaluación técnica independiente sobre la seguridad, eficacia y potencia del producto. Aunque no constituye un registro sanitario, permite que un país pueda utilizar la vacuna en una situación de emergencia aun cuando todavía no esté registrada localmente.
"Es una evaluación equivalente a la que realiza una autoridad regulatoria. Eso permite que los países puedan respaldarse en ese análisis para utilizar la vacuna", dijo Turic.
La planta de Garín tiene capacidad para producir cerca de 400 millones de dosis por año. Actualmente fabrica alrededor de 200 millones y tres de cada cuatro se destinan a la exportación. Hace dos décadas, detalló el ejecutivo, la mayor parte de la producción se destinaba al mercado argentino. Hoy, con una menor demanda local y varios países de la región que redujeron o suspendieron la vacunación, como Brasil, el negocio se volcó hacia la exportación.
Un desafío global persistente
El envío a Chipre se suma a otra de las principales actividades de la compañía: la provisión de bancos nacionales de antígenos. Biogénesis Bagó administra desde 2000 el banco de antígenos de la Argentina y desde 2006 los de Estados Unidos y Canadá. También abastece a Corea del Sur, Taiwán, Filipinas e Israel. El caso más reciente es Brasil, que contrató un banco por diez años con capacidad para formular 10 millones de dosis de los dos serotipos de mayor riesgo para ese país, con una inversión de 48 millones de reales.
Sin embargo, en Biogénesis Bagó sostienen que la aftosa seguirá siendo un desafío global. "Si mirás el mapa mundial, el 70% de las especies susceptibles vive en zonas endémicas. Estamos muy lejos de haber ganado esa batalla", afirmó Turic.










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