El reciente cambio de postura del expresidente Trump respecto a la imposición de aranceles globales punitivos desató una ola de interrogantes en los mercados internacionales. La decisión, inicialmente justificada por Trump como una reacción a las señales emitidas por el “complicado” mercado de bonos, revela una vulnerabilidad inesperada del magnate a las fluctuaciones financieras globales.
Según la investigación publicada por The New York Times, la decisión del expresidente Trump de pausar una ronda de aranceles globales la semana pasada estuvo influenciada por su considerable inversión personal en el mercado de bonos. El análisis revela que el expresidente poseía, hasta el año pasado, entre $125 millones y $443 millones invertidos en bonos, superando significativamente su exposición al mercado de valores.
El análisis financiero de Trump contrasta con su aparente desinterés inicial ante la caída del mercado bursátil provocada por los aranceles. La reacción del mercado de valores fue inmediata y contundente, con pérdidas que ascendieron a billones de dólares en cuestión de días, lo que evidencia la interconexión de los mercados globales y su sensibilidad a las políticas económicas.
No obstante, la situación cambió drásticamente cuando el temor al impacto de los aranceles de Trump se propagó al mercado de bonos del gobierno, lo que generó una potencial amenaza existencial para la economía global y una señal de debilitamiento de la confianza en los activos respaldados por Estados Unidos como refugio seguro. Este punto resulta crucial, considerando el papel de los bonos del Tesoro estadounidense como referencia para la estabilidad financiera mundial.
La alarma en el entorno de Trump fue palpable, ya que sus propias inversiones en bonos estaban en riesgo. Ante este panorama, el expresidente decidió suspender por 90 días los aranceles más severos para todos los países, con la excepción de China. Esta medida, según analistas, buscaba evitar un colapso mayor en el mercado de bonos y proteger los intereses financieros personales del mandatario.
Es crucial señalar que la empresa de redes sociales de Trump, Trump Media & Technology Group, donde posee una participación sustancial, no fue un factor determinante en esta decisión. A pesar de que sus acciones en esta compañía valen aproximadamente $2 mil millones, Trump ha manifestado su intención de no venderlas. Además, el valor de estas acciones ya había experimentado una caída cercana al 40% este año, incluso antes de la nueva ronda de aranceles. En definitiva, la salvaguarda de sus inversiones en bonos pareció ser la motivación principal detrás del cambio de estrategia en materia de aranceles.




