El pleno del tribunal federal de Australia confirmó un fallo que ordenó una indemnización millonaria a un grupo de mujeres que resultaron víctimas de los efectos secundarios de un implante vaginal distribuido por la multinacional Johnson & Johnson y su filial Ethicon.
En marzo de 2020, la juez Anna Katzman, del Tribunal Federal, había ordenado que la multinacional pagara 2,6 millones de dólares en indemnizaciones por daños y perjuicios a Kathryn Gill, Diane Dawson y Ann Sanders, quienes lideraron una demanda colectiva a la que se han unido 10.000 mujeres.
“No se ha demostrado ningún error en el ejercicio de la facultad discrecional de la jueza para ordenar el requerimiento”, añade el fallo.
Además, en noviembre de 2019, el tribunal federal calificó en una sentencia el comportamiento de la multinacional y Ethicon como negligente.
Asimismo, aseguró que “los riesgos eran conocidos, y no eran insignificantes”, en un caso que representa la mayor demanda colectiva.
Las mujeres reclamaron que los implantes vaginales, una malla que se coloca mediante una intervención quirúrgica para resolver daños en el suelo pélvico causados por el parto, les ha provocado problemas de incontinencia urinaria, dolor crónico o relaciones sexuales dolorosas.
“Yo pasé de ser una enfermera que ayudaba a una paciente a la que nadie puede ayudar”, dijo Peta Bennet, una de las afectadas.
Bennet relató que sufre de incontinencia y prolapso, daños en los órganos pélvicos, nervios y tejidos, además de tener un ataque cardíaco.
Por su lado, Shine indicó en el comunicado que el caso se cerrará cuando Johnson & Johnson acuerde y pague las indemnizaciones.
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