Por: Andrés J. Santamaría Hidalgo
Se ha convertido en una tradición o costumbre en nuestro país, la presencia de negocios y viviendas a lo largo de nuestras carreteras, lo cual, si bien responden a una necesidad económica de la población, constituyen un inmenso problema tanto al licitarse como durante su utilización. Recuerden que el tramo Cayhuayna (Pillco Marca) e incluso hasta Huancachupa, al término de su asfaltado era una vía despejada, hoy en día luce atestada de toda clase de negocios que la han relegado a una condición de calle, jirón o avenida por donde el tráfico es notablemente lento y tedioso, sin paraderos definidos que empeoran la situación.
Si mal no recuerdo, la Carretera Central pasaba por los mismos centros poblados de Casapalca y Morococha en el tramo de Ticlio. Con el tiempo se congestionaron y decidieron construir una especie de variante llevándola más arriba. Hoy en día, hacia ambos lados de tal carretera se han apostado gran cantidad de viviendas que nuevamente la han congestionado al extremo que debieron colocar un semáforo en plena vía. En otra parte del país, en plena Panamericana Sur, se construyó hace un tiempo, una autopista que evitaba ingresar a Cañete, logrando con ello un menor tiempo en los viajes Lima-Ica-Arequipa. Sin embargo con el tiempo los negocios que se vieron ‘perjudicados’ por esta medida, poco a poco están saliendo hacia la autopista, lo cual entre otras cosas permite entrar y salir de la vía con el alto riesgo que ello constituye. Y si usted viaja con cierta frecuencia en el verano hacia las playas del sur, ni qué decir de la cantidad de restaurantes, ambulantes y toda clase de negocios a lo largo de una autopista de alta velocidad que cada año cobra gran número de accidentes y pérdida de vidas humanas.
Esto son solo algunos ejemplos para graficar mejor lo que está pasando con la carretera Huánuco-La Unión que apenas se supo de su ensanche y asfaltado ha ocasionado una invasión en sus márgenes, que está impidiendo su licitación que también lo apreciamos entre Ambo y el puente San Miguel de Huácar, por donde es el trazo de la futura vía de penetración a la selva desde Lima-Churin-Oyón- Yanahuanca-Ambo. Inaudito, por decir lo menos.
¿Cuál es la causa? Pienso que la cosa se mueve entre la ignorancia, falta de autoridad, pobreza, informalidad y todas estas cosas que nos distinguen ante el mundo a nosotros los peruanos. Usted se va aquí nomás a Ecuador por citar un país teóricamente menor a nosotros y esto no sucede. Las márgenes de las carreteras se respetan, la propia gente no lo hace porque no tiene ese hábito y las autoridades no lo permiten.
Es posible que alguien de posición fanática a los derechos humanos que esté leyendo este artículo discrepe abiertamente conmigo y justifique plenamente tales invasiones porque en su imaginario y modo de pensar no admite los derechos humanos de quienes estamos en la otra orilla, de la autoridad, del orden, del respeto, etc.
No se cual es el grado de participación del Gobierno Regional en todo este embrollo de licitación de las vías Huánuco-La Unión y Ambo-Yanahuanca, pero creemos debe ser enérgica y ejecutiva a fin de hacer realidad un anhelo y necesidad de todos los huanuqueños y de todo el país.



