La decana de la Facultad de Psicología de la Universidad de Huánuco, Palmira Lagos Sarmiento, expresó su preocupación por el incremento sostenido de problemas de salud mental en la región, con énfasis en adolescentes y jóvenes. Según afirmó, la tasa de suicidios a nivel mundial continúa en ascenso, y el rango etario más afectado se sitúa entre los 14 y 35 años. “Este grupo representa el 71 % de los casos de suicidio”, sostuvo Lagos durante una entrevista reciente.
La especialista señaló que, aunque la tecnología ha brindado ciertos aportes, también ha introducido efectos perjudiciales para la salud mental. “Las redes sociales están provocando trastornos como déficit de atención e hiperactividad, además de contribuir al aumento de casos de autismo, una condición que ahora se visibiliza más debido a los impactos sociales”, declaró.
Deficiencias estructurales en la atención psicológica escolar
Respecto a la situación en las instituciones educativas, Lagos fue enfática al cuestionar la falta de implementación de una ley que exige la presencia de al menos un psicólogo en cada centro educativo. “Esa norma existe, pero hasta hoy no se cumple”, indicó. A su juicio, la figura del psicólogo escolar resulta clave para detectar precozmente alteraciones emocionales que podrían derivar en trastornos más severos.
De acuerdo con su testimonio, numerosos colegios cuentan con un número mínimo de profesionales de la psicología, lo que limita severamente la capacidad de respuesta institucional ante casos de crisis emocional, violencia o depresión entre estudiantes.
Lagos también advirtió sobre la progresiva sustitución de la interacción afectiva por el uso de dispositivos electrónicos. “Hoy en día, muchos padres prefieren entregar un celular o tablet a sus hijos en lugar de compartir tiempo de calidad. Eso genera desconexión emocional y facilita la aparición de problemas psicológicos en los menores”, explicó.
Ciberacoso, captación sexual y señales de alerta
Consultada sobre los efectos del ciberacoso en adolescentes, Lagos sostuvo que “el acceso irrestricto a redes sociales está exponiendo a niños y adolescentes a múltiples riesgos, entre ellos la captación para fines sexuales”. Mencionó que los casos de violencia digital se han intensificado, y citó como ejemplo la situación en Panao, donde, según datos proporcionados por la Dirección Regional de Salud y otras instituciones, se ha detectado la presencia de menores involucrados en contextos de explotación.
En relación a estos casos, Lagos aclaró que no dispone de cifras exactas, pero hizo referencia a información difundida por la Defensoría del Pueblo y el Ministerio de la Mujer, las cuales ubican a Huánuco como el tercer departamento con mayores índices de violencia hacia menores.
La decana instó a los padres de familia a mantenerse alertas ante ciertas señales que podrían indicar que sus hijos están siendo víctimas de acoso o abuso. Entre ellas, mencionó el uso prolongado y secreto de dispositivos tecnológicos, el cambio frecuente de humor, el aislamiento social y el bajo rendimiento escolar. “Hay que marcar límites. La privacidad en la adolescencia no puede ser absoluta. Los padres deben conocer las contraseñas y hábitos digitales de sus hijos”, recomendó.
Violencia urbana vinculada al estrés vehicular
Durante la misma entrevista, Lagos se refirió a un nuevo fenómeno que afecta a la población urbana de Huánuco: el estrés derivado del aumento del tráfico. Afirmó que el incremento del parque automotor ha traído consigo una mayor incidencia de ansiedad y conductas agresivas entre conductores. “Sabemos que las tasas de estrés, ansiedad y depresión están asociadas a reacciones violentas. Un conductor emocionalmente inestable puede ser un riesgo para sí mismo y para los demás”, aseguró.
Ante este panorama, Lagos reiteró que la salud mental debe ser considerada una prioridad en la política pública. “Este es un derecho fundamental que aún no es visibilizado como tal desde los enfoques políticos y sociales”, puntualizó.
DATO
Finalmente, alentó a la ciudadanía a acudir a servicios psicológicos sin estigmatización. “Acudir a un psicólogo no es sinónimo de estar loco. Es una forma de fortalecer nuestras capacidades emocionales y afrontar los desafíos del día a día con mayor equilibrio”, declaró.







Comentarios
Comparte tu opinión de manera respetuosa.
Inicia sesión para dejar un comentario.