La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) repetirá su examen de admisión de forma presencial para unos 40.000 aspirantes, luego de que los resultados de su primera prueba online evidenciaran un aumento anómalo de puntajes altos que sugiere un posible fraude masivo con inteligencia artificial (IA).
Cerca de 158.000 personas se presentaron entre mayo y junio a la prueba de acceso, un test de 120 preguntas tipo test que competía por poco más de 20.000 plazas. Cuando se publicaron los resultados el 17 de julio, las cifras no terminaban de encajar: entre 2021 y 2025, de media un 3,5% de los aspirantes lograba 100 puntos o más; este año lo consiguió un 16,3%, casi cinco veces más, según los datos de la propia universidad. En el tramo más alto, quienes superaban los 110 puntos pasaron de un 0,9% a un 5,5%.
¿Cómo se burló la vigilancia?
El examen se realizaba con el navegador LockDown Browser, que impide abrir otras aplicaciones o acceder a internet mientras se está realizando la prueba. Además, un sistema de la empresa Territorium Life analizaba con IA la imagen y el sonido en busca de auriculares, teléfonos y cualquier índice de contacto con el exterior. Cualquier alerta se enviaba a un supervisor humano, con un profesor por cada 150 estudiantes.
Según recoge Ars Technica, por redes sociales circulaban antes del examen numerosos vídeos que explicaban cómo esquivar estos controles, colocando el monitor fuera del encuadre de la cámara para consultar ChatGPT u otros modelos de IA, esconderse los auriculares bajo el pelo o incluso pagar a otra persona para que hiciera el examen fuera del plano de la cámara. Un aspirante contó a la CNN que le ofrecieron un programa capaz de resolver el test automáticamente por unos 150 dólares.
El propio sistema de Territorium Life solo detectó y anuló cerca de 3.000 exámenes, un 2% del total, por conductas irregulares. Esta cifra tampoco encaja con las estimaciones previas: según Raúl Rojas, especialista en IA que enseña en la Universidad de Nevada, un modelo estadístico apuntaba a que casi la mitad de los aspirantes podría haber hecho trampa de algún modo. No obstante, Rojas matizó a The New York Times que no está claro que la IA fuera el método principal, ya que también circularon y se vendieron preguntas filtradas, por lo que el recurso más habitual pudo ser el tradicional chuletario.
La respuesta de la universidad
Ante la magnitud del problema, la UNAM nombró una comisión técnica de 16 expertos para investigar lo ocurrido. Su conclusión, hecha pública el 31 de julio, fue que la solución más justa era repetir el examen, esta vez de forma presencial, para todos los estudiantes que hubieran alcanzado la nota de corte este año o la nota media exigida entre 2021 y 2025. Eso afecta a unas 40.000 personas, según cifras del NYT.
Entre los afectados hay tanto aspirantes que sí hicieron trampas como otros que aprobaron de forma limpia y que ahora deberán volver a prepararse en cuestión de días, ya que el curso arranca el 10 de agosto. El rector de la UNAM, Leonardo Lomelí, pidió disculpas públicamente a quienes aprobaron "limpiamente" y reconoció que lo ocurrido "no solo afecta a la universidad, sino a la sociedad en su conjunto", según recoge Le Monde. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, física egresada de la propia UNAM, planteó que "si la universidad considera que hubo un fraude masivo con relevancia penal, cuenta con las instituciones necesarias para resolver el caso".
Territorium Life, la empresa contratada para vigilar el examen, defendió por escrito que su plataforma "operó conforme a lo planeado" y que la integridad del proceso no depende solo de la tecnología, sino también de la seguridad académica, según la carta enviada al comité técnico.
Próximos pasos
La UNAM aún no ha fijado fecha ni sede para el examen de control, aunque la comisión ha recomendado que se celebre "lo antes posible" para no descuadrar el curso. Antes de conocerse los resultados, la universidad ya había presentado una denuncia penal federal contra empresas y personas que, según sostiene, ofrecían servicios para hacer trampa en el examen, según cuenta NYT.
El caso se suma a otros episodios recientes de uso de IA en entornos educativos, como el de estudiantes que usaron las gafas de Meta en Reino Unido y Corea del Sur, o la experiencia de una universidad australiana que tuvo que retirar sus propias herramientas de detección de IA tras acusar erróneamente a numerosos alumnos.










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