La Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS) aprobó una nueva regulación que permite a los seguros paramétricos activar el pago de una indemnización aunque el inmueble asegurado no haya sufrido daños físicos. La cobertura se gatilla cuando un fenómeno natural alcanza un parámetro previamente establecido en la póliza, sin necesidad de que un perito visite la propiedad para determinar las pérdidas.
La norma contempla eventos como terremotos, tsunamis, lluvias intensas, inundaciones y otros fenómenos naturales. La póliza debe definir con anticipación el evento, la zona geográfica, el parámetro, el umbral que debe alcanzarse y la metodología para calcular el pago.
"En el caso de un terremoto, podría establecerse una magnitud determinada como umbral. Si el sismo alcanza o supera ese nivel, se activa la cobertura. Lo que gatilla el pago es el parámetro, no la verificación del daño", explicó Carlos Izaguirre, Superintendente Adjunto de Seguros de la SBS.
Cómo funciona el pago y qué plazos rigen
Una vez determinado que el parámetro alcanzó el umbral previsto, el pago puede realizarse en un plazo máximo de 10 días, según precisó Izaguirre durante su participación en el webinar de Equilibrium Financiero. Al no requerir una inspección ni valorización de daños, este mecanismo busca entregar liquidez rápidamente después de un desastre, cuando las familias o empresas pueden necesitar recursos para atender gastos inmediatos.
La información utilizada para determinar el parámetro debe provenir de fuentes confiables e independientes y estar vinculada con el riesgo que se busca cubrir, indicó el funcionario. En un seguro frente a terremotos, la magnitud o intensidad del sismo será el indicador que determine si corresponde activar la cobertura.
Ventajas y límites del seguro paramétrico
La principal ventaja para el asegurado está en la rapidez, comentó Izaguirre. "Los seguros paramétricos pueden funcionar como complemento de las coberturas tradicionales, mientras estas últimas buscan indemnizar el daño efectivamente sufrido, la modalidad paramétrica busca entregar recursos rápidos cuando se cumple el indicador acordado", destacó.
No obstante, el superintendente adjunto advirtió que si bien el asegurado podría recibir el pago aunque su inmueble no haya sufrido daños, también podría sufrir pérdidas y no recibirlo si el evento no alcanza el umbral fijado en la póliza. Este descalce, conocido como riesgo base, es uno de los principales aspectos que deben considerarse al contratar la cobertura, agregó.
La relevancia de estas coberturas se explica por la exposición del país a eventos naturales. Según la fuente, el Perú está expuesto a terremotos, lluvias intensas, inundaciones, huaicos y otros fenómenos, escenario en el que contar con un seguro cobra especial importancia.
Qué cubre un seguro tradicional si la vivienda queda inhabitable
En el caso de los seguros patrimoniales o de hogar, la respuesta depende del tipo de póliza, la suma asegurada y las condiciones contratadas. Si la vivienda queda inhabitable, la cobertura puede pagar la reparación siempre que el sismo sea un evento cubierto y el daño esté dentro de las condiciones del contrato.
Eduardo Chávez de Piérola, gerente legal de Apeseg, explicó que la indemnización se determina de acuerdo con lo establecido en el contrato. "El seguro indemniza el costo de las reparaciones necesarias para devolver la estructura a sus condiciones originales de habitabilidad", señaló.
Dependiendo de la póliza, los recursos pueden destinarse a reparar o reforzar la vivienda. En determinados productos pueden existir coberturas adicionales para enfrentar el periodo en el que el inmueble no puede ser ocupado, como el alojamiento temporal o el alquiler de una vivienda sustituta, así como los gastos de limpieza y retiro de escombros.
"Dependiendo del tipo de póliza multirriesgo de hogar, algunos seguros pueden incluir como cobertura adicional los gastos de alojamiento temporal o alquiler de una vivienda sustituta mientras se ejecutan las obras de reparación", precisó Chávez de Piérola.
Esto no significa que estos gastos estén incluidos automáticamente en todos los seguros. El propietario debe revisar los límites, deducibles y condiciones de la póliza contratada.
Cuando existe una pérdida total, la indemnización estará determinada por la suma asegurada y por la forma en que fue asegurado el inmueble. En el caso de una casa, normalmente se considera el costo de reconstrucción de la edificación, sin incluir el valor del terreno. Para los departamentos, dependiendo del producto contratado, puede utilizarse el valor comercial del inmueble.
El representante de Apeseg advirtió además sobre uno de los principales errores al contratar una póliza: asegurar la vivienda por su valor comercial de venta en lugar de su valor de reconstrucción. "El valor comercial incluye la construcción y el valor del terreno, pero este último no se destruye en un sismo", precisó.
La diferencia puede tener un impacto directo en el costo y en la cobertura. Asegurar por encima de lo necesario puede elevar la prima, mientras que declarar un monto inferior al valor que realmente se busca proteger puede generar un infraseguro y reducir proporcionalmente la indemnización.
La baja penetración de seguros patrimoniales en el país
La cobertura aseguradora de viviendas todavía alcanza a una proporción reducida. Al cierre de 2025, 323.659 viviendas contaban con un seguro patrimonial, equivalente al 4,5% de las viviendas urbanas del país, según información de la Asociación Peruana de Empresas de Seguros (Apeseg).
Del total asegurado, el 91,3% correspondía a seguros vinculados a créditos hipotecarios y solo el 8,7% había sido contratado directamente por los propietarios. La protección tampoco está distribuida de manera homogénea: el 75,9% de las viviendas aseguradas se encuentra en Lima y Callao, mientras que el 24,1% está fuera de estas jurisdicciones.
El contexto regional refuerza la discusión: los recientes terremotos en Colombia y Venezuela volvieron a poner sobre la mesa un riesgo que el Perú conoce bien, según el material de El Comercio. En un país ubicado en una zona de alta actividad sísmica, un movimiento de gran magnitud no solo puede poner en riesgo la vida de las personas, sino también la pérdida de uno de los principales activos de una familia y, si existe una hipoteca, una segunda preocupación sobre qué ocurre con la deuda cuando la vivienda ya no existe o queda inhabitable.








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