Crisis energética global golpea el bolsillo: Precios del petróleo se disparan por el cierre virtual del Estrecho de Ormuz, un canal vital por donde pasa el 21% del crudo mundial, afectando a Perú.
La guerra en Irán provoca un cese masivo de producción de gas y petróleo en Medio Oriente, con Qatar, Irak y Kuwait liderando el bloqueo. Esto empuja el precio del barril de crudo por encima de los $90, un alza del 60% en lo que va del año, impactando directamente el costo de vida en Huánuco y el resto del mundo.
Según la investigación publicada por Fortune, la escalada del conflicto en la región del Golfo Pérsico ha generado una interrupción sin precedentes en una de las rutas marítimas más críticas del planeta, amenazando la estabilidad económica global y evidenciando la fragilidad de la cadena de suministro energético, con repercusiones que ya sentimos diariamente.
El 21% del petróleo global en riesgo por el Estrecho de Ormuz
El ciclo de interrupciones comenzó esta semana, primero con Qatar deteniendo gran parte de su producción de gas natural licuado. Posteriormente, Irak y Kuwait iniciaron el cierre de sus campos petroleros. Las alarmas están encendidas, pues Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, gigantes del sector, podrían seguir el mismo camino. El problema central no es un ataque militar directo a los campos, sino el cierre casi total del Estrecho de Ormuz debido al conflicto en Irán. Este paso estratégico, por donde transita aproximadamente el 21% del consumo global de petróleo, y cerca del 30% del comercio marítimo de crudo, se ha convertido en un cuello de botella infranqueable, dejando a muchos productores del Golfo sin vías de exportación para sus 21 millones de barriles diarios. Esta situación crítica desencadena una reacción en cadena: los almacenamientos internos se llenan rápidamente, forzando la suspensión de la producción.
¿Un "asesino silencioso" que destruye reservas de por vida?
La paralización de la producción petrolera no es un simple interruptor de encendido y apagado, y podría generar problemas a largo plazo. Un pozo de petróleo y gas no funciona como una bombilla; el proceso de cierre puede causar fallas en los equipos y daños geológicos irreversibles. Según Sid Misra, profesor de ingeniería petrolera en la Universidad de Texas A&M, el “asesino silencioso” de la energía global es el deterioro físico que ocurre cuando la producción se detiene. El petróleo puede quedar atrapado en el subsuelo, sellado por el agua que inunda los poros. Misra advierte que "este petróleo no solo está en pausa; está físicamente bloqueado para siempre, reduciendo permanentemente el suministro global y elevando el precio mínimo a largo plazo". Incluso en el mejor de los casos, reanudar los flujos completos de hidrocarburos podría llevar varias semanas, impactando la recuperación global.
EE.UU. interviene con seguros y escoltas militares desde el 6 de marzo
En un movimiento crucial para calmar la inquietud en los mercados energéticos, Estados Unidos ha intervenido para resolver el problema del exorbitante aumento en los precios de los seguros para los envíos de petróleo en la región. El gobierno norteamericano se prepara para ofrecer seguros subsidiados y contempla la posibilidad de escoltas navales para los buques cisterna.
¿Podrán las "aseguranzas del Tío Sam" estabilizar el mercado?
La Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de EE. UU. (DFC) anunció el 6 de marzo que se enfocará inicialmente en ofrecer cobertura para cascos, carga y maquinaria, incluyendo seguros de riesgo de guerra, en el Golfo Pérsico. El plan, coordinado con el Departamento del Tesoro y el Comando Central de EE. UU. (CENTCOM), busca asegurar el tránsito de petróleo, gas, gasolina, combustible para aviones y fertilizantes a través de Ormuz. Ben Black, CEO de DFC, afirmó que su plan de reaseguro "ofrecerá un nivel de seguridad que ninguna otra póliza puede brindar", buscando garantizar que el flujo energético global se reactive. No obstante, las tensiones persisten; por ejemplo, el 5 de marzo un dron iraní atacó un buque cisterna cerca del puerto iraquí de Khor al Zubair.
Precios del petróleo por las nubes: subida de 60% este año
Los efectos ya son palpables. El precio de referencia del petróleo en EE. UU. ha superado los $90 por barril, lo que representa un aumento de casi el 60% desde principios de año, acercándose a los niveles más altos registrados desde la invasión rusa a Ucrania en 2022. A nivel mundial, los precios del combustible –gasolina, diésel y combustible para aviones– se disparan día tras día. En Estados Unidos, el precio promedio de un galón de gasolina sin plomo ha subido más de 60 centavos desde enero, y las economías asiáticas y europeas, más dependientes del petróleo de la OPEP y el gas natural de Qatar, experimentan incrementos aún más dramáticos. Históricamente, crisis como el embargo petrolero árabe de los años 70 provocaron subidas cercanas al 400% y largas filas en las gasolineras, un escenario que se teme repetir.
Rutas alternativas son insuficientes frente a la magnitud del bloqueo
Aunque Arabia Saudita, el mayor exportador de petróleo del mundo, ha empezado a enviar más crudo a través del Mar Rojo, estos volúmenes son modestos y no pueden compensar ni una fracción del tráfico que normalmente pasa por el Estrecho de Ormuz. Un informe de S&P Global Ratings detalla que el 89% de las exportaciones energéticas saudíes dependen de Ormuz. Irán, Kuwait y Qatar envían el 100% de sus recursos por allí, mientras que Irak el 97%. Solo los Emiratos Árabes Unidos tienen un poco más de flexibilidad, con el 66% de sus exportaciones pasando por el estrecho gracias a oleoductos alternativos de Abu Dabi. Esto demuestra la crítica dependencia de la región a esta única vía.
¿Qué escenarios de caos energético nos esperan y cómo nos afectarán?
Los escenarios más preocupantes incluyen la siembra de minas explosivas por parte de Irán en el Estrecho, lo que requeriría meses para su remoción, o un ataque generalizado a la infraestructura energética del Golfo. Según el analista Pavel Molchanov de Raymond James, una escalada así sería un "perder-perder" para todos, pues reparar un oleoducto, refinería o terminal de exportación podría tomar meses o incluso más de 1 año, con un impacto catastrófico en el suministro global. Si bien EE. UU. y otras grandes potencias tienen reservas estratégicas de petróleo que suman más de 300 millones de barriles (la Reserva Estratégica de Petróleo de EE. UU. sola supera los 350 millones de barriles), la escasez de gas natural en Asia y Europa, altamente dependientes de Qatar, es una preocupación inminente. Como señala Kathleen Brooks de XTB, "los precios de la energía mantendrán una prima de riesgo incluso si cesan los combates, ya que la infraestructura seguirá fuera de servicio". La incertidumbre es alta, y los huanuqueños debemos estar preparados para un panorama energético volátil que podría durar semanas o meses, con el riesgo latente de que el conflicto se intensifique más allá de lo previsible.
Crédito de imagen: Fuente externa










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