La generación Z está desarrollando una nueva forma de endeudamiento que no aparece en los registros bancarios: la deuda en la sombra. Según una encuesta de Zelle, el sistema de pagos entre particulares de los grandes bancos estadounidenses, el 76% de los jóvenes que adelantaron dinero en un gasto compartido nunca lo recuperó del todo. El 18% tarda hasta un mes en devolverlo, el 10% entre dos y seis meses, y el 11% más de medio año. Solo el 28% lo devuelve el mismo día.
Un fenómeno con impacto en la hipoteca
La intermediaria hipotecaria Lisa Lund explicó a Realtor que estas deudas informales, aunque no figuren en los contratos, pueden afectar la capacidad de endeudamiento. “Los saldos altos de crédito revolving pueden aumentar tu utilización de crédito y empeorar tu puntuación crediticia”, señaló Lund, lo que “eleva los pagos mensuales de deuda, lo que a su vez puede afectar a tu ratio deuda-ingresos y a tu capacidad de endeudamiento”.
El informe de riqueza generacional de Realtor, publicado en marzo, indica que ahorrar para la entrada de una casa en Estados Unidos pasó de costar 3,2 años en 1990 a 9,7 en 2025, debido a que los precios subieron un 331,8% y las rentas un 174,2%. La edad del primer comprador subió de 30 a 40 años, y 25,2 millones de estadounidenses menores de 35 viven aún con sus padres.
¿Qué pasa en España?
En España no existe el credit score estadounidense. El equivalente es la Central de Información de Riesgos del Banco de España (CIRBE), que recoge préstamos y créditos declarados por las entidades cuando el riesgo supera los 1.000 euros. Los préstamos entre amigos, como un Bizum de 180 euros, no se registran ni puntúan. Sin embargo, el banco sí observa la ratio de endeudamiento: el Banco de España recomienda que las cuotas mensuales no superen el 35% de los ingresos netos. Por eso, el problema no es el amigo que no paga, sino el instrumento con el que se cubre ese agujero: tarjetas, fraccionamientos o préstamos rápidos que sí dejan huella en la CIRBE.
La realidad juvenil: emancipación en mínimos
El Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de España, publicado en mayo, sitúa la tasa de emancipación entre los 16 y 29 años en el 14,5%, un mínimo histórico, con una edad media de independización de 30,2 años, frente a los 26,3 de la Unión Europea. El alquiler medio es de 1.176 euros y una habitación cuesta 400. Un joven asalariado que quiera alquilar destinaría el 98,7% de su sueldo. El riesgo de pobreza tras pagar la vivienda pasa del 25,9% al 43%.
La nueva regulación del crédito al consumo
El Consejo de Ministros aprobó el 7 de enero el anteproyecto de ley de contratos de crédito al consumo, que traspone la directiva europea de 2023. Según el secretario general de ASNEF, la norma extiende su ámbito a contratos por debajo de 200 euros y a los productos de “compra ahora y paga después”. El prestamista deberá evaluar la solvencia con información interna y externa. El Ministerio de Economía fija un límite transitorio del 22% hasta que se modulen los tramos definitivos, que arrancan en 15 puntos porcentuales para créditos de hasta 1.500 euros. Los plazos de entrada en vigor son escalonados: veinte días para lo general, tres meses para los límites de coste y doce meses para las normas de conducta de prestamistas de alto coste.
La deuda informal tiene fecha de caducidad. El 47% que se endeuda para cubrir gastos de grupo lo hace con entidades que cobran intereses, y esa cuenta, que hoy no aparece en ningún registro, pronto será visible para el banco cuando se pida una hipoteca. En Perú, donde los préstamos entre amigos y familiares son comunes, esta realidad invita a reflexionar sobre la importancia de la educación financiera y el registro formal de las deudas para evitar sorpresas en el futuro.








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