Wang Chuanfu, presidente de BYD, prometió a sus inversores convertir a la compañía en el primer fabricante mundial de vehículos en términos de escala en los próximos cinco años. El anuncio lo realizó durante la junta anual de accionistas celebrada el 9 de junio en Shenzhen, en un contexto marcado por la fuerte caída de las acciones de la firma.
Las acciones de BYD han retrocedido más de un 45% desde sus máximos en Hong Kong en el último año y un 33% en la bolsa de Shenzhen. La promesa del presidente no logró contener la tendencia: al día siguiente, los títulos bajaron otro 4,3% en Hong Kong y un 1,6% en Shenzhen.
Objetivo: superar a Toyota
BYD ya es el mayor fabricante de coches eléctricos del mundo por ventas, tras superar a Tesla el año pasado. Sin embargo, la meta de Wang es más ambiciosa: convertirse en el número uno global en volumen total de vehículos, por delante de Toyota. Para lograrlo, BYD debería vender más del doble de lo que vende en la actualidad. En 2025, Toyota comercializó 11,3 millones de vehículos, frente a los 4,8 millones de BYD.
En la junta, Wang aseguró que la batería Blade de segunda generación era el principal cuello de botella del crecimiento este año y se comprometió a acelerar su producción. También destacó los avances en carga ultrarrápida: BYD anunció una inversión de unos 2.000 millones de euros en Europa para desarrollar su infraestructura Flash Charge, con 1.500 kW de potencia, que permitiría cargar sus coches del 10% al 70% en solo cinco minutos.
El presidente afirmó que BYD tiene 3,15 millones de vehículos con conducción inteligente en circulación, que acumulan 200 millones de kilómetros de datos al día. La conducción autónoma de nivel L3 y L4 llegará "antes de lo esperado", según Wang: "En cuanto la regulación esté lista, BYD despegará rápidamente".
Guerra de precios en China
El principal problema de BYD está en su mercado doméstico. La guerra de precios entre fabricantes locales en China ha presionado los márgenes y ha lastrado las ventas. Entre enero y mayo de este año, las entregas totales cayeron más de un 20% respecto al mismo periodo del año anterior, según Reuters. Esa contracción interna es lo que más preocupa a los inversores.
Exportaciones en alza
Las exportaciones son la otra cara de la moneda. En los primeros cinco meses del año, las ventas internacionales crecieron un 65% interanual, con Brasil, Reino Unido y Australia como principales destinos. Solo en mayo, BYD vendió más de 160.000 vehículos fuera de China, un 80% más que en el mismo mes de 2025. El objetivo para 2026 es superar el millón y medio de unidades exportadas, lo que supondría un incremento de más del 40% sobre las 1,05 millones del año pasado. Wang admitió que la tendencia actual apunta a superar incluso el objetivo inicial de 1,6 millones.
Europa: oportunidad y controversia
Europa es clave en la expansión de BYD. Stella Li, máxima responsable internacional de la firma, confirmó a Reuters que la planta de Hungría comenzará a ensamblar coches en el cuarto trimestre de este año. Fabricar a nivel local es fundamental para esquivar los aranceles que la Unión Europea ha impuesto a los eléctricos chinos.
Sin embargo, la fábrica húngara arrastra polémica. Organizaciones como China Labour Watch han denunciado presuntas vulneraciones de la legislación laboral europea, y las autoridades locales han sancionado a tres empresas vinculadas a su construcción por el vertido de tierras de excavación en terrenos agrícolas. El asunto sigue abierto.
Sombra del Pentágono
El Departamento de Defensa de Estados Unidos añadió a BYD a su lista de "empresas militares chinas", considerándola un riesgo para la seguridad nacional. Pekín respondió calificando la decisión de carente de base factual. BYD no opera en el mercado estadounidense debido a los aranceles existentes, pero la etiqueta complica su imagen y sus posibles movimientos futuros en ese mercado.










Comentarios
Comparte tu opinión de manera respetuosa.
Inicia sesión para dejar un comentario.