Un análisis publicado por Xataka compara el esfuerzo salarial necesario para comprar un coche en 1975 y en la actualidad, a partir de datos del BOE, el salario mínimo y precios históricos de vehículos. La conclusión principal es que, si solo se mide el coste del coche frente al salario, hoy se necesitan menos días trabajados que hace 50 años para adquirir un modelo de gama de entrada.
El estudio toma como referencia el Citroën 2CV, un vehículo de enfoque asequible en su época. Según los datos recogidos, en 1975 el salario mínimo se situaba en 8.400 pesetas mensuales, lo que sumaba 117.600 pesetas al año con 14 pagas. Ese mismo año, un Citroën 2CV-6 costaba 123.088 pesetas, según datos de Piel de Toro. Esto significa que un trabajador con salario mínimo necesitaba 14,65 pagas para acceder al coche.
La comparación con el presente
En la actualidad, el Citroën C3 cuesta algo más de 16.000 euros en su versión más barata, mientras que el salario mínimo en España supera ligeramente los 17.000 euros. Con estas cifras, el análisis señala que se necesitan menos días trabajados que hace 50 años para comprar lo que se podría entender como el sucesor del 2CV. Además, el coche más barato del mercado, el Dacia Sandero, no llega a 15.000 euros, según datos de Km77, lo que reduciría aún más el esfuerzo salarial.
El informe recuerda que el estudio original fue difundido por los compañeros de L'Automobile, que se hacían eco de una investigación según la cual comprar un Citroën 2CV en 1975 era mucho más complicado que hacerse con un Citroën C3 ahora. Ambos modelos comparten un enfoque claramente asequible, aunque el análisis advierte que la etiqueta de «asequible» ha cambiado de significado con el paso de las décadas.
Sin embargo, el informe también advierte que el verdadero problema no es solo el precio del coche, sino la pérdida de poder adquisitivo. El coche más vendido en España en 1975 fue el Seat 127, que costaba 166.290 pesetas, equivalentes a 19,79 pagas del salario mínimo. Hoy, el Dacia Sandero es el más vendido, pero gran parte de esas ventas corresponden a alquiladoras y empresas, no solo a particulares. Las alquiladoras tienen un peso clave en las matriculaciones de final de año en un país donde el turismo es el gran motor económico, y las empresas también optan por este modelo para gestionar sus servicios a bajo coste de adquisición.
Por qué los coches son más caros que antes
El análisis explica que los coches han subido de precio porque son, obligatoriamente, más complejos. Todos los vehículos nuevos vendidos en Europa deben incorporar cámara trasera y frenada de emergencia por mandato de la Unión Europea, además del aviso de exceso de velocidad. A esto se suma la presión regulatoria para saltar al coche eléctrico: los fabricantes deben vender estos modelos si quieren librar multas que pueden ser milmillonarias, lo que obliga a complejizar vehículos que antes contaban con motores sencillos de combustión y complica la amortización de las unidades que ya están en el mercado.
Según el texto, solventar las nuevas inversiones solo se consigue de dos maneras: vendiendo los nuevos coches eléctricos fabricados en masa y encareciendo los modelos ya conocidos para sacar un mayor rendimiento por unidad vendida. Como ejemplo, el análisis recuerda que hace dos décadas Dacia podía vender un coche por 6.000 euros y hoy eso es imposible.
El coste de vida y el acceso a la vivienda
El análisis también señala que el precio medio del vehículo en España supera los 30.000 euros, lo que exigiría casi 24 meses de salario para una unidad. Parte de este fenómeno se explica por el crecimiento del renting y las financiaciones multiopción entre particulares.
El texto pone el foco en que el problema no es tanto si se ha encarecido el coche como si se ha encarecido la posibilidad de tener coche. Menciona el caso del Audi A2 e-tron, cuyo precio parte de casi 38.000 euros, una cifra que, aplicada la corrección del IPC, estaría incluso por debajo de donde Audi lo situó hace un cuarto de siglo.
La comparación se extiende al acceso a la vivienda: según Bankinter, una familia necesitaba la renta total de 2,9 años para pagar un piso en 1987, mientras que en 2023 la cifra se situó entre 7,3 y 7,5 años. El análisis añade que el mayor obstáculo para pagar una hipoteca comienza antes de pagar una hipoteca.
El texto concluye que, aunque el coche exija un esfuerzo similar o menor, el coste de vida actual es más alto y el acceso al mercado laboral se ha retrasado: hace 50 años el joven español se incorporaba al trabajo, en su mayoría, antes de cumplir 20 años, mientras que hoy lo habitual es retrasarlo por encima de esa cifra porque las etapas formativas se alargan y el acceso al empleo también se ha encarecido. La versión original de este artículo fue publicada en abril de 2025.










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