Zinedine Zidane aseguró este jueves que no se arrepiente del cabezazo a Marco Materazzi en la final del Mundial 2006, episodio que marcó el final de su carrera como futbolista. El ahora seleccionador de Francia habló en la conferencia de prensa previa al partido contra Italia, que se disputará este viernes en el Stade de France, en Saint-Denis, por el grupo A1 de la Nations League.
"No estoy orgulloso de lo que pasó, ya lo he dicho antes y lo repito. No solo podemos hacer cosas buenas, pero también las hemos hecho", declaró Zidane, aunque dejó claro que "no me arrepiento". El técnico admitió que las imágenes del episodio le vienen "a la mente constantemente, pero mi carrera no se limita solo a ese episodio".
Será el primer partido de Zidane al frente de la selección francesa en Saint-Denis, el estadio donde ganó el Mundial de 1998 con un doblete ante Brasil (3-0). Francia llega tras vencer en Turquía y Bélgica, ambos por 0-1, en el arranque del grupo A1 de la Nations League.
El cabezazo que cambió una final
El episodio ocurrió hace 20 años, en la final del Mundial 2006 en el estadio Olímpico de Berlín. Zidane había abierto el marcador con un penalti en el minuto 7 y Marco Materazzi empató en el 19. Cuando concluía la prórroga, Zidane respondió a una provocación dialéctica de Materazzi con un cabezazo en el pecho. El árbitro argentino Horacio Elizondo le expulsó. Francia conquistó su cuarto y, hasta ahora, último Mundial por penales (5-3).
Zidane también se refirió a su paso por la Juventus, club en el que jugó entre 1996 y 2001 y donde ganó dos veces la Serie A, aunque perdió dos finales de Champions League en 1997 y 1998. "La Juventus es uno de los aspectos positivos de mi carrera. Fue en la Juve donde me convertí en un jugador importante", resaltó. "Después de eso, no volví a hablar con Materazzi".
Sobre su etapa como entrenador, el francés afirmó que la expulsión de 2006, que puso fin a su carrera con la selección, le dio "una motivación extra para volver como entrenador, lo cual es un sueño hecho realidad". Como técnico del Real Madrid ganó tres Champions League consecutivas en 2016, 2017 y 2018, tras haber conquistado una como jugador en 2002.
Italia, un rival que no se fía
Zidane advirtió sobre la dificultad del partido ante Italia, que llega tras perder contra Bélgica (0-1) y ganar en Turquía (1-4). "Italia es una gran nación futbolística. Es extraño no verlos en el Mundial tres veces seguidas, pero no conozco bien la situación, no sé por qué sucedió", señaló. "Sin embargo, sé que Italia es un buen equipo; tal vez no sean los mismos que en 2006, pero cualquier cosa puede pasar en un partido".
El seleccionador francés también destacó la cultura táctica italiana: "Los italianos tienen una fuerte cultura táctica y yo también tengo algo de esa cultura". Sobre el encuentro, insistió en que Italia "es difícil de enfrentar" y que Francia debe "estar preparada y dar lo mejor para ganar". Italia, por su parte, intenta resurgir con el regreso de Roberto Mancini a su mando, según el contexto del partido.
La "Maldición de Zidane" y la crisis italiana
La eliminación de Italia del Mundial 2026, a manos de Bosnia y Herzegovina en penales tras un empate 1-1, reavivó en redes sociales la llamada "Maldición de Zidane", una teoría que vincula la racha italiana con aquel cabezazo de 2006, según versiones difundidas por aficionados y medios. De acuerdo con esas versiones, el francés habría lanzado una advertencia tras la final: "Ese será el último Mundial que ganarán". La frase circula sin confirmación oficial y es presentada por sus propios difusores como parte de la narrativa, no como un hecho verificado.
Los números que alimentan esa teoría son concretos: Italia quedó eliminada en fase de grupos en Sudáfrica 2010 y Brasil 2014, no clasificó a Rusia 2018 y Qatar 2022 y cayó en el repechaje para el Mundial 2026. En el partido que selló esa última eliminación, Moise Kean abrió el marcador para los dirigidos por Gennaro Gattuso, pero todo cambió tras la expulsión de Alessandro Bastoni al minuto 41. Con un hombre menos, Italia resistió hasta el minuto 79, cuando Haris Tabakovic empató. En la tanda de penales, Gianluigi Donnarumma no logró detener ni un solo disparo, mientras Bosnia fue perfecta desde los once pasos.
Más allá de la teoría, la propia crisis estructural del fútbol italiano —falta de talento emergente, decisiones cuestionables y un nivel competitivo irregular— es señalada como la causa real de la racha. Lo cierto es que Italia acumulará más de una década sin siquiera participar en un Mundial.
Un documental prohibido en el Mundial 2006
Aquel Mundial de Alemania también dejó una historia paralela poco conocida. El volante francés Vikash Dhorasoo, primer jugador con raíces indias en disputar una Copa del Mundo, filmó en secreto la intimidad de la concentración francesa mientras ocupaba el banco de suplentes. Con su cámara Super8 registró discusiones, tensiones entre el técnico Raymond Domenech y el capitán Zidane y, según relatos difundidos, las reacciones posteriores al cabezazo. Ese material se convirtió en el documental Substitute.
El estreno generó rechazo interno. Patrick Vieira expresó que "algunas cosas no podían ser reveladas", y Domenech declaró que no autorizaba su presencia en el filme y que jamás había dado el consentimiento para ser registrado. La Federación Francesa mostró su preocupación por "la vulneración de la vida privada de los jugadores", mientras la FIFA advirtió con acciones legales por el uso de imágenes de partidos y entrenamientos oficiales. Dhorasoo sorteó los obstáculos y limitó el material a la intimidad, la convivencia y su soledad en el banco.
Zidane cerró su comparecencia con una mirada a su nueva etapa: "Siempre he creído en mí mismo, en lo positivo, me preparé y ahora estoy listo para entrenar y darlo todo por este equipo". El partido ante Italia será su primera prueba como local al frente de Francia.










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