En la oficina registral de Huánuco faltan trabajadores y sobran horas de espera. La Zona Registral que dirige el exalcalde Aníbal Solórzano Ponce debe explicar por qué y decir cuándo lo va a resolver.
Quien entra a la oficina de Registros Públicos de Huánuco para pagar en caja o buscar un plano catastral en el segundo piso ya sabe que perderá la mañana. Hay ventanillas sin nadie detrás, menos personal que antes y colas que se miden en horas. Para Diario Ahora, esa espera no es un mal inevitable de la burocracia. Es el resultado de decisiones de gestión, y esas decisiones tienen responsable.
La oficina de Huánuco depende de la Zona Registral VIII de la Superintendencia Nacional de los Registros Públicos (Sunarp), con sede en Huancayo. Desde agosto de 2023 la dirige Aníbal Solórzano Ponce, exalcalde de la provincia de Huánuco. Conoce la ciudad y conoce la administración pública. Sabe lo que significa para un vecino dejar el trabajo o el puesto en el mercado para hacer una cola. Por eso sorprende que, más de tres años después de su llegada, los usuarios describan una oficina que va de mal en peor.
Registros Públicos no es una dependencia cualquiera. Ahí se inscribe la casa que una familia compró con años de ahorro, el terreno que respalda un préstamo, la empresa que recién empieza y la herencia que hay que ordenar. Cada día de demora tiene un costo, y lo paga el ciudadano.
Tampoco es justo culpar a los trabajadores que quedan. Cuando una sola persona atiende lo que deberían atender dos, el cansancio llega rápido y, con él, la respuesta seca y el mal trato. Nada de eso se justifica, pero se entiende de dónde viene. Una oficina con poco personal desgasta a quien atiende y a quien espera, y termina enfrentándolos en el mostrador. Los trabajadores también merecen condiciones para hacer bien su trabajo.
Diario Ahora sostiene que un servicio público se mide por cómo trata al ciudadano común, el que no tiene a quién llamar para saltarse la fila. El Estado le cobra una tasa por cada inscripción y por cada certificado; lo mínimo que le debe a cambio es una atención digna. Hoy, en Huánuco, ese ciudadano no está bien atendido. Y la solución no pasa por un comunicado ni por una foto con el personal.
Pedimos al jefe zonal medidas que se puedan verificar. Que informe cuántos trabajadores tiene hoy la oficina de Huánuco y cuántos le faltan. Que complete las ventanillas en las horas de mayor afluencia, tanto en caja como en la búsqueda de planos. Que refuerce los servicios en línea para que no todo trámite obligue a hacer cola. Y que haga público cuántos reclamos ha recibido la oficina este año y qué hizo con cada uno. Son pedidos sencillos para alguien que ya administró una municipalidad.
Huánuco no pide un trato especial. Pide lo mismo que cualquier usuario de la Sunarp en el país: ser atendido a tiempo y con respeto. Si la Zona Registral tiene un plan para lograrlo, las páginas de Diario Ahora están abiertas para que el señor Solórzano lo explique. Mientras tanto, cada mañana la cola vuelve a empezar temprano, frente a las mismas ventanillas vacías.










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