La UEFA y sus 55 federaciones miembro anunciaron este jueves que ninguna selección europea participará en torneos organizados por la FIFA mientras se mantenga el plan impulsado por el presidente del ente rector, Gianni Infantino, de dar entrada a inversores privados en el Mundial de fútbol. La medida, calificada por el organismo europeo como un acto de coacción, supone un quiebre sin precedentes en la relación entre ambas instituciones.
Comunicado unánime de las 55 federaciones
En un comunicado difundido tras una reunión de urgencia, la UEFA señaló que la propuesta de la FIFA fue concebida "en secreto" y llevada "al borde de su aprobación sin una consulta significativa" con las federaciones nacionales. El texto, firmado por las 55 federaciones miembro, expresa un rechazo "unánime e inequívoco" a la transferencia de participaciones en la propiedad del Mundial y de otras competiciones a inversores privados.
"El Mundial no puede tratarse como un producto de inversión. Es uno de los mayores legados deportivos del fútbol. Se ha construido a lo largo de generaciones gracias a jugadores, selecciones nacionales y aficionados de todos los continentes. Ninguna parte de ese legado debe entregarse jamás a inversores privados. El Mundial no está en venta", señala el comunicado.
Advertencia de consecuencias
El organismo europeo advirtió que, de no retirarse la iniciativa en su totalidad y ofrecer "garantías vinculantes" de que nunca volverá a abrir su estructura de gobierno o sus competiciones a la propiedad privada, ninguna selección nacional perteneciente a la UEFA participará en competiciones de la FIFA. "La posición de Europa es clara. Nunca otorgaremos legitimidad a este modelo", enfatiza el documento.
La UEFA calificó la propuesta como "irresponsable e indefendible" y denunció que la FIFA ha presentado a las federaciones nacionales un ultimátum: "aceptar la cesión irreversible del control de las principales competiciones del fútbol o asumir las consecuencias". Para el organismo europeo, esto constituye "una forma de gobernanza basada en la intimidación" y "un acto de coacción impropio de una institución encargada de proteger el fútbol mundial".
Impacto en el Mundial 2030
Una de las grandes incógnitas que genera esta disputa es cómo afectará al Mundial 2030, cuya candidatura impulsa España junto con Portugal y Marruecos como coorganizadores, y Uruguay, Argentina y Paraguay como sedes de los partidos inaugurales con motivo del centenario de la competición. La eventual ausencia de selecciones europeas pondría en riesgo la viabilidad del torneo, que depende en gran medida de la participación de potencias futbolísticas del continente.
"En el momento en que inversores externos adquieran participaciones en las competiciones de la FIFA, el fútbol cambiará para siempre. La rentabilidad comercial pasará a ser una obligación permanente. Las expectativas de los inversores se convertirán en una presión constante", advierte el comunicado de la UEFA.
Posición de Asia
El anuncio de la UEFA se produce después de que la Confederación Asiática de Fútbol (AFC) criticara abiertamente el proceso iniciado por la FIFA, señalando la falta de consulta con el mundo del fútbol y el ultimátum para aprobar la iniciativa. La AFC, que agrupa a 47 federaciones, se sumó así a las voces de rechazo contra el plan de Infantino.
La UEFA concluye su comunicado con una declaración de principios: "Hay momentos en los que las instituciones son juzgadas no por aquello que están dispuestas a aceptar, sino por aquello en lo que se niegan a ceder. Este es uno de esos momentos. Hay cosas que, sencillamente, son demasiado importantes para venderlas. La Copa del Mundo de la FIFA pertenece al fútbol. Siempre será así. Y mientras Europa tenga voz, nunca estará en venta".










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