Saúl Roig, el barbero que acompañó a la Selección española de fútbol durante todo el Mundial, aseguró que la experiencia de vivir el torneo desde el primer día hasta la final es algo que 'recordaré toda la vida'. El profesional fue una figura discreta pero importante dentro de la expedición del combinado nacional, encargándose de la imagen de los futbolistas antes de cada partido.
Su labor, sin embargo, va mucho más allá de un simple corte de pelo. Roig explicó que su trabajo se centra en el asesoramiento de imagen masculina, estudiando cómo influyen el peinado, la barba o el cuidado de la piel en la percepción que generan los jugadores.
'Más que buscar un cambio radical, mi objetivo siempre ha sido potenciar la identidad de cada jugador. Cada rostro tiene unas proporciones, una estructura ósea y unas facciones diferentes, así que no creo en los cortes universales', señaló el barbero.
Confianza en un entorno de máxima exposición
Roig destacó la importancia de generar una relación de confianza con los futbolistas, especialmente en un contexto de máxima exposición pública. 'Cada fotografía, cada entrevista o cada retransmisión queda para siempre. Cuando sienten que alguien entiende esa parte y trabaja con criterio, se genera una relación de confianza muy fuerte', afirmó.
Esa presión mediática aumenta considerablemente durante un Mundial, donde cada gesto de los jugadores es observado y analizado por millones de personas. 'Al final, la imagen también comunica. En una competición como un Mundial, donde millones de personas te están viendo, es importante que tu apariencia transmita seguridad, personalidad y confianza. Esa ha sido siempre mi filosofía', explicó Roig.
Una experiencia única junto a la Selección
Más allá de un peinado concreto o de un cambio de estilo, el barbero se queda con la experiencia vivida junto al combinado nacional a lo largo del torneo. 'Más que de un corte concreto, me siento orgulloso de haber sido el único barbero que ha acompañado a la Selección española masculina durante todo el Mundial', manifestó.
Su trabajo se desarrolló en un terreno donde la estética, la confianza y el rendimiento emocional conviven. Roig reivindica el valor de una imagen coherente con la personalidad de cada jugador, convirtiéndose en una pieza más del entorno que acompaña a los internacionales durante una competición de máxima exigencia y repercusión pública.









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