Pedri González (23 años) volvió a demostrar que su impacto en la selección española va mucho más allá del gol o la asistencia. En el amistoso ante Uruguay, el centrocampista del Barcelona se consolidó como el auténtico director de la Roja, asentado en la base de la medular junto a Rodri Hernández (30), desde donde dirigió el juego con una faceta menos visible pero igual de determinante.
Sin ir más lejos, el canario firmó una actuación que fue mucho más allá de la construcción. Como es habitual, fue uno de los futbolistas con más peso en la circulación del balón, pero fue el principal motor de la presión española. Aunque cuando se habla del fútbol de Pedri se suele asociar al talento y a la pausa, el encuentro frente a Uruguay volvió a demostrar que su crecimiento también pasa por el trabajo invisible. El azulgrana no solo ordenó el juego de España, sino que fue el primer defensor del equipo, sosteniendo el modelo de Luis de la Fuente desde la presión y la recuperación.
Números que hablan por sí solos
Con balón, una de sus grandes virtudes es que siempre está donde se le necesita. El canario encuentra el espacio para convertirse en una opción de pase, una solución. Hay un dato que resume mejor que ningún otro su encuentro: Pedri realizó 37 movimientos para ofrecerse como línea de pase y sus compañeros le encontraron 17 veces. Cuando recibió, además, respondió con la precisión de siempre. Completó 43 de los 50 pases que intentó (86%) y acertó 8 de los 10 pases para superar líneas rivales (80%), además de firmar dos progresiones con balón.
Pero su trabajo también creció cuando España no tuvo el balón. Pedri, a pesar de ser sustituido en el minuto 60, terminó el partido con 26 presiones directas, el mejor registro de toda la selección española, y fue el jugador que más balones recuperó, con 21, junto a Marcos Llorente, que acabó el encuentro ante Uruguay. Además, en un partido duro y físico, ganó siete disputas de balón para convertir rápidamente una pérdida en una nueva posesión para la Roja.
Despliegue físico y liderazgo silencioso
Y a todo ello, durante la hora que estuvo sobre el campo, Pedri recorrió 7.637 metros, completó 111 carreras a alta intensidad y realizó 30 sprints, unas cifras que evidencian su constante movilidad para ofrecer soluciones con balón y, al mismo tiempo, liderar la presión tras pérdida. El canario se ha convertido en una pieza indispensable para el esquema de Luis de la Fuente, combinando talento, sacrificio y una lectura de juego que lo sitúan como el motor silencioso de la selección española.










Comentarios
Comparte tu opinión de manera respetuosa.
Inicia sesión para dejar un comentario.