Mikel Merino se convirtió en el héroe de la Selección Española al marcar el gol del triunfo ante Portugal (1-0) que clasificó a España a los cuartos de final del Mundial. El tanto, además, puso fin a una racha de 16 años sin que el combinado nacional superara los octavos de final en una Copa del Mundo.
Un gol con sabor a revancha personal
El centrocampista del Arsenal, autor del tanto decisivo, fue consultado tras el encuentro y no ocultó la carga emocional que implicó la jugada. “Qué manera de celebrar el inicio de San Fermines. En el gol te acuerdas de todo lo bueno y lo malo, ha habido momentos difíciles. No poder ver a mi pequeño crecer y lo utilizo como fuerza”, declaró Merino.
El futbolista explicó que su celebración, imitando el tradicional banderín de las fiestas pamplonicas, fue un homenaje a su familia. “He vuelto a hacer la celebración del banderín, se lo dedico a mi familia, que me han inculcado los valores del trabajo”, aseguró.
Lesiones y sacrificio detrás del momento cumbre
Merino atravesó una temporada complicada en el Arsenal debido a las lesiones, que lo mantuvieron alejado de las canchas en varios tramos del año. El gol ante Portugal representa la recompensa a ese esfuerzo. “Esto ayuda, merece la pena. Estoy tranquilo porque he puesto todo de mi parte. Es una alegría para todos”, señaló.
El golpe anímico es mayúsculo para el vestuario español, que ahora mira con optimismo los cuartos de final. “El título se ve lejos, quedan tres pasos y nos centramos en el siguiente”, sentenció Merino, con los pies en la tierra pese a la euforia.








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