Un microchip de apenas unos gramos, alojado en el balón oficial del Mundial, fue el responsable de una de las decisiones más trascendentales del VAR en la historia del fútbol. En el minuto final del partido de octavos de final entre Croacia y Portugal, el defensor Josko Gvardiol anotó lo que parecía el empate, pero la tecnología detectó un leve contacto del delantero croata Igor Matanovic con el balón en la jugada previa, lo que derivó en un fuera de juego y la anulación del tanto.
El partido, que terminó 2-1 a favor de Portugal, desató la furia de los aficionados croatas, quienes lanzaron botellas al campo al ver cómo sus sueños mundialistas se desvanecían. Para la leyenda Luka Modric, de 40 años, esta fue probablemente su última participación en un Mundial, mientras que Cristiano Ronaldo, autor del primer gol portugués en la fase eliminatoria, continuó su camino en el torneo.
¿Cómo funciona la tecnología del microchip?
El balón oficial Trionda, fabricado por Adidas, incorpora una unidad de medición inercial (IMU) que recopila datos a una frecuencia de 500 hercios, es decir, 500 veces por segundo. Según explicó Eric Goff, profesor de Ingeniería Deportiva de la Universidad de Purdue, en el programa de BBC Radio 5 Live, este dispositivo permite registrar cualquier contacto con el balón con una precisión de dos milisegundos.
“El sistema funciona mediante una IMU, un dispositivo de apenas unos gramos incrustado en uno de los cuatro paneles del balón. Para mantener el centro de masa, se colocan masas de contrapeso en los otros paneles”, detalló Goff. Además, una docena de cámaras situadas sobre el estadio graban a los 22 jugadores 50 veces por segundo, lo que permite sincronizar la posición exacta de cada futbolista en el momento del contacto.
La explicación de la FIFA
Tras el partido, la Federación Internacional de Fútbol (FIFA) explicó en su cuenta de X que los sensores IMU del balón Trionda detectaron un “contacto leve” de Matanovic, información que se mostró a los espectadores mediante un gráfico similar a un latido del corazón. “Los datos proporcionados por la tecnología de balón conectado permitieron al árbitro determinar correctamente la posición de fuera de juego y anular el tanto”, señaló el organismo.
Para Goff, sería importante que la FIFA hiciera públicos los datos del balón en ese instante concreto, “para mostrar el pico de aceleración, aunque fuera leve, que se produjo al entrar en contacto con dicho jugador”.
Reacciones encontradas
El seleccionador de Croacia, Zlatko Dalic, evitó profundizar en los detalles técnicos, pero criticó duramente al arbitraje y al VAR. “No haré muchos comentarios al respecto, pero diré que el arbitraje fue muy malo. El VAR mata las emociones, mata todo lo que llevas dentro. Hemos ido demasiado lejos con el VAR”, sentenció en la rueda de prensa posterior al partido.
Por su parte, el seleccionador de Portugal, Roberto Martínez, se mostró más conciliador. “Es una lástima que uno de los dos equipos tuviera que perder, pero no se trata de una decisión mala ni de una cuestión de suerte. Fue un momento claro: los balones llevan ahora un chip y el sensor indica que el balón fue tocado”, afirmó.
El partido, que tuvo goles anulados, un penal polémico y la expectación en torno a Ronaldo, quedará en la historia como el momento en que un microchip de 500 hercios influyó en el destino de un Mundial.










Comentarios
Comparte tu opinión de manera respetuosa.
Inicia sesión para dejar un comentario.