Mientras España construía una de las campañas más dominantes en la historia de los Mundiales y Lionel Messi volvía a desafiar al tiempo con ocho goles y cuatro asistencias a los 39 años, en el Perú también se jugaba otro partido. Sin cámaras, sin estadios llenos y lejos de los reflectores de Norteamérica, el técnico de la selección peruana Mano Menezes recorría el país, conversaba con entrenadores, observaba futbolistas y diseñaba el futuro de una selección que busca dejar atrás el fracaso de las últimas Eliminatorias.
El técnico brasileño entendió desde su llegada que el camino hacia el Mundial 2030 no empieza en el primer partido oficial, sino mucho antes. Por eso, mientras el mundo debatía sobre Lamine Yamal, Mbappé o Messi, en la Videna y en distintos escenarios de la Liga 1 se tomaban decisiones que marcarán el rumbo de la Bicolor en los próximos años.
La Liga 1 bajo la lupa y una nueva localía
Desde marzo, Mano Menezes convirtió la Liga 1 en su principal oficina. El entrenador inició un recorrido por distintos estadios del país para observar de cerca a los futbolistas nacionales, pero también para conocer la realidad de cada club. Su agenda incluyó visitas a ciudades como Cusco, Andahuaylas, Huancayo, Arequipa y Tarma. No fue una gira protocolar. El brasileño conversó con cuerpos técnicos, intercambió conceptos futbolísticos y obtuvo información de primera mano sobre jugadores que podrían integrarse al nuevo proceso.
Esas visitas también tuvieron otro efecto importante. Tras las inspecciones realizadas en Cusco y Juliaca, la Federación Peruana de Fútbol terminó de evaluar la posibilidad de utilizar la altura como una ventaja deportiva. Por eso, el presidente Agustín Lozano confirmó que la selección disputará algunos partidos de las Eliminatorias en Cusco y Puno, una decisión que rompe con décadas de centralismo en Lima y que responde a una estrategia compartida entre la dirigencia y el comando técnico.
El caso Renato Tapia: la decisión está en sus manos
Uno de los nombres que sigue generando expectativa es el de Renato Tapia. El mediocampista mantiene diferencias públicas con la Federación Peruana de Fútbol, pero para Mano Menezes el tema nunca ha sido un problema personal. El entrenador considera que la selección atraviesa una nueva etapa, con un vestuario que debe reconstruirse alrededor de referentes como Pedro Gallese, André Carrillo y Yoshimar Yotún, además de los jóvenes que empiezan a consolidarse. En ese contexto, Tapia sigue siendo un futbolista valorado por su experiencia y liderazgo. Mano ya dejó claro en anteriores declaraciones que no tiene inconvenientes en convocarlo. La decisión dependerá, principalmente, del propio jugador. El volante también deberá recuperar continuidad. En el Al Wasl de Emiratos Árabes Unidos disputó 14 de los 17 encuentros de su equipo en lo que va del año, aunque solo completó los 90 minutos en cuatro oportunidades. Para el comando técnico, llegar con ritmo competitivo será una condición importante antes de pensar en un eventual regreso.
Cuatro amistosos para medir el verdadero nivel
Otro de los frentes abiertos durante el Mundial fue la organización de la próxima fecha FIFA. La selección peruana afrontará cuatro amistosos entre septiembre y octubre, y el pedido de Mano Menezes fue claro desde el inicio: enfrentar rivales que realmente exijan al equipo. Por esa razón, la Federación cerró primero el duelo ante Canadá en Montreal el 3 de octubre y está cerca a hacer lo mismo con el duelo ante Colombia en Miami para el 5 del mismo mes. Asimismo, enfrentaría a México y Estados Unidos. Todas selecciones protagonistas del último Mundial y con procesos competitivos consolidados. La intención es elevar el nivel de exigencia mucho antes del inicio de las Eliminatorias. Mano considera que enfrentar rivales de primer orden permitirá acelerar el crecimiento del grupo y evaluar a los nuevos convocados en escenarios de alta competencia.
Trabajo silencioso en Videna pensando en el largo plazo
Pero el proyecto de Mano Menezes no termina con la Liga 1 ni con los amistosos internacionales. El entrenador brasileño llegó acompañado por un equipo de analistas de video que trabaja diariamente en la identificación de futbolistas dentro y fuera del país. Ese seguimiento permanente ya permitió descubrir alternativas como Adrián Quiróz, de Los Chankas, quien terminó siendo convocado tras destacar en el torneo local. El comando técnico también continuará asistiendo a encuentros de Copa Libertadores y Copa Sudamericana para monitorear el rendimiento de los futbolistas peruanos en competencias internacionales, un aspecto que el entrenador considera fundamental para elevar el nivel competitivo de la selección. Al mismo tiempo, existe un trabajo coordinado con Manuel Barreto, jefe de la Unidad Técnica de Menores de la FPF. La idea es que el proyecto no se limite a la selección absoluta, sino que exista una línea de trabajo común desde las categorías juveniles hasta la mayor.
Mientras el Mundial 2026 escribía nuevas páginas para la historia con la consagración de España y otra actuación inolvidable de Lionel Messi, en la Videna también se escribían los primeros capítulos de una reconstrucción. Mano Menezes sabe que el desafío es enorme y que devolver al Perú a una Copa del Mundo exigirá mucho más que encontrar un buen once titular. Requerirá planificación, paciencia y decisiones que empiecen a dar frutos mucho antes de que vuelva a rodar la pelota en las Eliminatorias.










Comentarios
Comparte tu opinión de manera respetuosa.
Inicia sesión para dejar un comentario.