El delantero haitiano Frantzdy Pierrot, de 31 años, está cumpliendo el sueño de disputar una Copa del Mundo con su selección, un logro que adquiere un significado especial considerando la dura realidad de su país, Haití, sumido en una profunda crisis de pobreza, emergencia alimentaria y violencia de pandillas.
En una entrevista con el Diario 'AS', antes del partido de la fase de grupos ante Brasil, Pierrot relató las dificultades de su infancia. "Crecer en Haití no fue fácil. Para nada fácil. Tuve que pasar por muchas cosas para sobrevivir", declaró el atacante del Çaykur Rizespor de la Superliga turca.
El fútbol como escape
El delantero recordó cómo su pasión por el deporte lo llevó a buscar alternativas para jugar en medio de la escasez. "Como me encanta este deporte, tuve que encontrar la manera de jugarlo, ya sea con una piedra, que te rompía un par de uñas de los pies, o descalzo, que ahí sí se me clavaban trozos de cristal", añadió.
Pese a las adversidades, Pierrot destacó que esas experiencias forjaron su carácter. "Esas son las cosas que me hacen apreciar aún más todo esto porque sé lo que es venir de allí", expresó.
El jugador también subrayó el orgullo de su familia. "Las cosas son como son y me han convertido en la persona que soy hoy viniendo de ahí y hoy estoy teniendo la oportunidad de jugar en esta competición. Eso es lo que hace que todo esto sea tan gratificante. Sé que mis padres están muy orgullosos y yo estoy feliz de poderles dar esa alegría. De viniendo de donde vine, haber llegado hasta aquí", sentenció.










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