Más de 160 deportistas irlandeses han pedido a la selección de fútbol de su país que boicotee el partido de la Nations League contra Israel previsto para el próximo domingo. El encuentro se jugará en Hungría, en campo neutral, y el segundo cruce entre ambas selecciones está programado también en terreno neutral, en Serbia, para el 4 de octubre.
La petición llega en una carta abierta firmada por olímpicos, exfutbolistas de la selección, exjugadores de rugby y boxeadores, que sostienen que la Federación Irlandesa de Fútbol (FAI) pudo haber tomado medidas antes, pero subrayan que aún se puede actuar para demostrar que el deporte está para unir a la gente.
"No jugar este partido sería la cosa más deportiva que se podría hacer. Es un momento muy importante y es una oportunidad para hacer lo correcto. Ponerse la camiseta de Irlanda y representar a tu país significa mucho, pero la Irlanda que queremos representar es la que recuerda sus raíces anticolonialistas y resistencia antimperialista", señalan los firmantes.
La carta añade que el momento "simboliza algo muy profundo, mayor que el deporte", y que un gesto así demostraría "el verdadero poder del deporte para unir a la gente, recordar los valores que nos conectan a todos y mostrar el impacto más allá del partido".
La FAI ya votó en contra de suspender los partidos
En julio pasado la FAI llevó a votación la posibilidad de suspender los partidos contra Israel. El resultado fue de 75 votos en contra, 32 a favor y 3 abstenciones, según recoge la propia información difundida sobre el proceso interno de la federación.
La federación irlandesa ya había confirmado meses antes que el partido que Irlanda debía jugar como local se disputaría en campo neutral y a puerta cerrada. El encuentro estaba originalmente programado para el estadio Aviva de Dublín, pero la FAI argumentó "desafíos operativos" para trasladarlo, con la aprobación de la UEFA.
"Tras consultar con diversas partes interesadas, la Asociación considera que los problemas operativos podrían afectar la celebración del partido en casa, por lo que el encuentro se jugará fuera del Estadio Aviva", indicó la federación en un comunicado.
"La Asociación comprende y respeta las opiniones expresadas por los jugadores y el personal, los aficionados, sus miembros, los activistas, el público en general y la comunidad del futbol irlandés en relación con este partido", agregó.
El argumento deportivo de la federación
La FAI sostuvo que boicotear los juegos podría perjudicar las posibilidades de Irlanda de clasificarse para la Eurocopa de 2028, que el país coorganiza junto a Gran Bretaña. Perder seis puntos "podría conllevar el descenso a la Liga C de la Liga de Naciones de la UEFA y debilitar nuestras posibilidades de clasificación para la Eurocopa", advertía el comunicado.
La federación también afirmó haber mantenido un contacto estrecho con la Asociación Palestina de Fútbol, que, según indicó, expresó su agradecimiento "por las posturas basadas en principios adoptadas por la Asociación de Futbol de Irlanda en apoyo de los derechos del pueblo palestino y de los atletas palestinos".
La FAI añadió que anteriormente había pedido a la UEFA que suspendiera a la Asociación de Futbol de Israel de las competiciones europeas, en protesta por la acción militar israelí en Gaza. La guerra entre Israel y Hamás se desencadenó por el ataque del grupo militante contra Israel el 7 de octubre de 2023.
En un reciente partido amistoso en casa contra Qatar, activistas irlandeses lanzaron pelotas de tenis al campo en señal de protesta. Las pelotas llevaban mensajes de "Detengan el juego", en referencia a los partidos de la Liga de Naciones contra Israel.
Ni Irlanda ni Israel se clasificaron para el Mundial de 2026. El primer partido entre ambas selecciones está fijado para este domingo en Hungría, y el segundo, para el 4 de octubre en Serbia.










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