Alberto Cancela, un coleccionista gallego de 60 años conocido como “o Bola”, ha convertido su afición en un negocio de atrezo para producciones audiovisuales. Sus piezas aparecieron en series y películas como ‘Fariña’, ‘A praia dos afogados’ y ‘Romería’, todas rodadas en Galicia, según relata a La Voz de Galicia.
Cancela colecciona desde que nació, según él mismo, y ha acumulado miles de piezas repartidas entre una nave en Borreiros (Gondomar), otros almacenes en Vigo y Baiona, y el desván de su casa en Praia América, el más atiborrado. Deja publicar su nombre, pero no aparecer en fotos ni concretar la ubicación exacta: los curiosos le interrumpen el trabajo y alguna que otra vez se han llevado algo, cuenta.
Un inventario que es una máquina del tiempo
Entre sus objetos hay radios de válvulas, quinqués de cristal, vajillas, botellas antiguas, maniquíes, lámparas, muebles africanos y maquetas de barcos. También hay un Citroën 2CV, un Sunbeam deportivo y un Jeep militar de 1942 que, según dice, participó en el desembarco de Normandía y que le adquirió al ejército francés. En el taller se aprietan motos de distintas épocas y hasta un gran retrato de Francisco Franco, apoyado entre lámparas y enseres domésticos como una pieza más.
El coleccionista alquila sin parar algunas de sus piezas como atrezo para distintas producciones. Los especialistas de producción encuentran aquí desde una bandeja de cocina hasta una lámpara para ambientar una mesita de noche. En ‘Fariña’, que reconstruye el narcotráfico gallego de los años 80, una radio de válvulas o un vehículo de entonces son justo lo que necesita el rodaje.
El problema: qué pasará con la colección
El negocio funciona, pero Cancela dejó de trabajar y centró su jornada en clasificar y mover objetos. Ni su mujer ni sus hijos comparten la afición. “No me sigue el rollo nadie”, dice. Así que la idea que le ronda es qué pasará cuando falte: “menuda herencia mala les dejo a mis pobres hijos, si mañana me pasa algo se quedan con naves llenas de cosas”.
La preocupación de Cancela tiene fundamento legal. Heredar no es donar: la herencia es “mortis causa”, se transmite al morir el titular y tributa por el Impuesto de Sucesiones (modelo 650). La donación es “inter vivos” (modelo 651) y tributa peor que una herencia en la mayoría de comunidades.
Además, existe la llamada “plusvalía del muerto”, exenta por ley al heredar, pero ahorrar hoy en donaciones puede significar pagar más mañana en el IRPF. Desde la reforma de 2021, los pactos sucesorios tienen una regla especial de cinco años: si el beneficiario vende el bien antes de que transcurran cinco años desde el pacto, puede perderse la ventaja de actualización del valor.
La herramienta gallega para adelantar la herencia
El derecho civil gallego ofrece una solución que no existe en la mayoría de España: el pacto sucesorio de mejora o apartación, que permite adelantar en vida, ante notario, la sucesión de bienes concretos. Fiscalmente cuenta como herencia, no donación, y se beneficia de la reducción de 1.000.000 de euros vigente desde 2020. El Tribunal Supremo ya falló que no genera IRPF para quien entrega el bien, al tratarse de sucesión y no de donación. El año pasado se firmaron más de 7.700 pactos de este tipo solo en Galicia.
Con vecindad civil gallega, Cancela podría reservarles a sus hijos la nave de Borreiros en escritura pública por hasta 1.000.000 de euros sin pagar de más. Otras comunidades también tienen bonificaciones: Aragón deja la mayoría de herencias entre padres e hijos en cuota cero gracias a una reducción de 500.000 euros; Andalucía exime el primer millón y bonifica el resto al 99%; Castilla-La Mancha bonifica la cuota en herencias hasta el 100% bajo 175.000 euros.
El coleccionismo de Cancela, mientras tanto, sigue funcionando y podría profesionalizarse como lo hace Lenda Nejra, en Vigo, que lleva más de cuatro años ofreciendo servicios de atrezo, cuenta con taller propio para restaurar y fabricar mobiliario y trabaja para producciones como ‘Un asunto privado’, ‘Honeymoon’ y ‘El jardinero y Romería’. Sin esa mirada congelada, no es tan fácil reconstruir el pasado.










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