Diez años después, la delegación de Chapecoense volvió este viernes al Cerro Gordo, en La Unión, Antioquia, donde el avión de la empresa LaMia que trasladaba al equipo hacia Medellín se estrelló el 28 de noviembre de 2016. Jugadores, cuerpo técnico, dirigentes y familiares participaron de un homenaje en memoria de las 71 personas que perdieron la vida en la tragedia.
El acto se realizó en absoluto silencio. Los integrantes del actual plantel se acercaron hasta las cruces y placas que recuerdan a cada una de las víctimas y luego subieron hasta el punto donde se levanta una gran cruz blanca. Allí también estuvieron autoridades de La Unión y representantes del Consulado de Brasil.
Los objetos que quedaron en el cerro
Durante la ceremonia se entregaron dos objetos cargados de simbolismo: una placa con las coordenadas y la hora exacta del accidente, y el indicador de combustible del avión siniestrado. El homenaje reunió a los actuales futbolistas del club con los familiares de quienes fallecieron aquella noche.
Uno de los momentos más conmovedores tuvo como protagonista a Hélio Neto, uno de los seis sobrevivientes del accidente. El exdefensor, de 41 años, regresó nuevamente al lugar donde estuvo a punto de perder la vida. Frente al mural con las fotografías de quienes fallecieron, recordó que aquella noche viajaba para disputar “la final de mi vida” y luego pidió a los presentes que rezaran juntos un padrenuestro.
La emoción también alcanzó a Alex Passos, presidente de Chapecoense. Después de las palabras de Neto, el dirigente intentó dirigirse a los presentes, pero terminó quebrándose y llorando. El plantel lo acompañó en silencio antes de continuar con la ceremonia, en una jornada en la que el recuerdo de los futbolistas, integrantes del cuerpo técnico, dirigentes, periodistas y tripulantes fallecidos volvió a hacerse presente.
El partido que nunca se jugó
El regreso a Colombia forma parte de una serie de homenajes por los diez años de la tragedia. Chapecoense se enfrentará este sábado 26 de septiembre con Atlético Nacional en el estadio Atanasio Girardot, escenario donde debía disputarse la primera final de la Copa Sudamericana 2016. El encuentro fue denominado “Partido de la Amistad Eterna”, en referencia al vínculo que nació entre ambos clubes después del accidente.
La tragedia ocurrió cuando el avión que transportaba a la delegación brasileña hacia Medellín se estrelló en el Cerro Gordo, cuando Chapecoense viajaba para disputar ante Atlético Nacional la final de la Copa Sudamericana. Murieron 71 personas y solo seis sobrevivieron.
Quiénes sobrevivieron
De las 77 personas que viajaban en el vuelo 2933 de la polémica empresa LaMia, solo seis lograron sobrevivir al choque contra el Cerro Gordo, según reconstrucciones periodísticas del caso. Tres de ellos eran futbolistas: el lateral Alan Ruschel, el portero Jackson Follmann y el defensor Hélio “Neto” Zampier. También sobrevivieron dos tripulantes y uno de los periodistas que viajaban con el humilde equipo brasileño que soñaba con conquistar la Copa Sudamericana.
Alan Ruschel fue el primer jugador hallado por los rescatistas, luego apareció el portero Jackson Follmann y, por último, socorrieron a Neto. A Follmann tuvieron que amputarle la pierna derecha y operar su tobillo izquierdo; estuvo internado en el Hospital San Vicente Fundación Rionegro, en Colombia, y luego fue trasladado a Brasil, donde en febrero comenzó a aprender a caminar con su nueva prótesis.
“Voy a tratar de familiarizarme con mi nuevo cuerpo y espero adaptarme rápido. Y quién sabe si pueda estar en unos Juegos Paralímpicos de aquí a unos años. Hay muchas cosas que quiero hacer, y en primer lugar voy a aprender todo sobre mi nueva condición”, confesó Follmann en una entrevista a la revista Veja. El exarquero sigue ligado al club como embajador y da charlas motivadoras basadas en su experiencia.
Neto, en tanto, fue el último de los rescatados. Uno de los socorristas decidió persistir en la búsqueda de supervivientes cuando estaban por terminar y escuchó unos quejidos entre los restos de la aeronave. Pasó varias horas debajo del fuselaje de la nave despedazada en el Cerro Gordo hasta que fue hallado. Tuvo que ser intervenido quirúrgicamente por una lesión en el tórax y por varias lesiones en la cabeza, pero su recuperación siguió bien: en enero volvió a caminar por sus propios medios.
La reconstrucción del club
Cuando Chapecoense comenzó la pretemporada con muchas caras nuevas, ya que tuvo que contratar casi toda una plantilla completa y todo un cuerpo técnico, Neto estuvo en el vestuario con muletas para enviar un mensaje de apoyo a sus nuevos compañeros y transmitirles su intención de volver a vestir la camiseta del club. El equipo, un modesto club del estado de Santa Catarina, había llegado a la final de la Copa Sudamericana tras eliminar a San Lorenzo en la semifinal, la noche en que se ganó el derecho a soñar con la gloria.
La historia del siniestro también fue reconstruida en libros. Javier Sinay, ganador del Premio Gabriel García Márquez de periodismo en 2015, publicó El secreto de los sobrevivientes (Tusquets), el resultado de diez años de investigación sobre la tragedia. El libro parte de una pesadilla que Helio Neto tuvo tres noches antes del accidente: soñaba con un avión que caía, con el bosque oscuro y mojado, con cadáveres y con cuatro figuras que brillaban entre los restos.
Diez años después, el regreso del club brasileño al lugar del siniestro no fue para jugar una final, sino para recordar a quienes nunca pudieron llegar a Medellín y mantener viva una historia que unió para siempre a Chapecó y Colombia.










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