Jamie Spears, de 68 años, cobra 16.000 dólares (más de 13.400 euros) mensuales por ser el guardián legal de su hija. “Nos complace que el señor Spears y su abogado hayan admitido hoy en un expediente que debe ser destituido.
Investigación sobre la conducta del señor Spears continuará
Es una reivindicación para Britney. Sin embargo, estamos decepcionados por sus constantes ataques vergonzosos y reprochables contra la señora Spears y otros”, sostuvo Rosengart en un comunicado. “Esperamos listos para continuar nuestra enérgica investigación sobre la conducta del señor Spears y otros durante los últimos 13 años, cuando cosechó millones de dólares de la herencia de su hija. Espero tomar la declaración jurada del señor Spears en el futuro cercano”, agregó el abogado, dejando claro que las acciones legales en contra de Jamie Spears van a llevarse a cabo como había anunciado la estrella del pop.
El anuncio llega días después de que la jueza Brenda Penny rechazara una petición presentada por el abogado de la cantante, Mathew Rosengart, para trasladar una audiencia del 29 de septiembre sobre el caso al 23 de este mes para agilizar el proceso de destitución de su padre. Jamie Spears se había convirtió en el tutor exclusivo de la celebridad en 2019, después de que el abogado Andrew Wallet renunciara a la tutela conjunta. Ese año Spears compareció ante un tribunal, a puerta cerrada, y aseguró que el acuerdo de tutela le parecía demasiado riguroso. “Antes creía que nadie me iba a creer. Creía que la gente se burlaría de mí. Pero ahora quiero recuperar mi vida. Ha sido suficiente”, sustuvo la artista en su declaración el pasado 24 de junio.
Entre las exigencias que le imponía su padre, Britney estaba obligada a acudir tres veces a la semana al psiquiatra. En una oportunidad la forzó a internarse en un centro de salud mental como forma de castigo por quejarse en un ensayo, y en otra la obligó a dar un concierto en contra de su voluntad cuando tenía fiebre, siempre según las palabras de la artista. “Quiero casarme y tener un bebé”, afirmó durante la audiencia, “pero tengo un DIU para que no me embarace”. La declaración dio a entender que su custodia legal no quería que tuviera más hijos -tiene dos-.
“La custodia no tuvo ningún sentido desde su inicio. Le pago a gente para que me controle. He trabajado desde los 17 años y esta custodia es un abuso”, concluyó la cantante seguida por millones de personas en el planeta.







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