El medio más seguro para socavar la existencia es hacer como si ella no tuviera ninguna realidad (S. Arcila).
Por Israel Tolentino
¿Cómo plantearse el problema de la muerte, en estos tiempos en que el poder, se apropia del paso a la inmortalidad? Si toda la poesía agoniza en esas búsquedas. Matar, asesinar, ejecutar, quitar de en medio, apagar, extinguir es pan de cada día.
¿Hay una ley para morirse, será la natural? esa donde el cuerpo que no resiste al tiempo tiene que acabarse, “sólo entonces sabrás el por qué no madura para las hondas huesas tu carne todavía” (G. Mistral) pero, ¿qué sucede cuando ese morirse, antes del llamado de la condición natural se interrumpe bruscamente? un accidente, la enfermedad, el asesinato, el crimen venido desde el mando, “había en Japón una niña / una niña chiquitita y linda. Había una nube en el mundo: solo para matar” (N. Hikmet).
El artista hoy tiene un papel público, derruida la torre de babel, brinca al llano y su sociedad le unge la postura de mediador. Resistencia equivalente – Asociación en paralelo, es la alocución de Angie Bonino en esta individual en el espacio Socorro polivalente, para enfrentar con el pecho descubierto, como la libertad guiando al pueblo de Delacroix, junto a Christian Bernuy, Carolina Bazo y Carlos León – Xjimenez a los apertrechados, en centenares: cascos, escudos, botas y macanas.
Una imagen icónica del territorio peruano, se ve circundada por caminos oscuros cual ríos o viejo Qhapaq ñan: norte, centro, sur, este y oeste. En algunas intersecciones los nudos, como las del macizo andino son cicatrices: masacre en Bagua; los Mayoruna; Lucanamarca; Accomarca, Puno, etc. Entre tramos aparecen QRs, puestos arbitrariamente. En una, hay una imagen trabajada a partir de un video del diario La República (con su autorización) donde la gente se lanza del puente Grau ante la represalia policial.
En la sala, la imagen del mapa del Perú en negro, como han usado en las redes sociales, hace las veces de una plataforma trans media, los mapas son contenedores, cuenta la artista. Esta muestra pone sobre la pared a un país en desigualdad para la justicia y, con contrastes en el castigo; norte sur o centro en un sortilegio de caminos negros como serpientes, rayos, magueyes, los caminos son ahora rizomas que guardan memoria, “porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque su memoria es puesta en olvido” (Eclesiastés 9).
Al fondo de la sala, un retrato hecho a partir de la big data, fotografías enviadas por amigos y la de los victimados por este gobierno. Los lazos negros, otro símbolo usado por la multitud en estas críticas. El policía como el manifestante son ciudadanos del mismo territorio, con lazos comunes, incluso consanguíneos.
La artista retiene los últimos sucesos del país, el hecho factual no te libera de la posibilidad de haber sido el muerto. ¿Quién se exime de la responsabilidad de lo que sucede en tu entorno, si vivimos bajo este mismo cielo?, cabe la responsabilidad de sentirse que se muere cuando alguien de la tribu es matado, compartimos su muerte: “no es chacota la vida. La tomarás en serio, pero en serio a tal punto que, puesto contra un muro, por ejemplo, con las manos atadas, o en un laboratorio, de guardapolvo blanco y con grandes anteojos, tú morirás porque vivan los hombres, aunque aquellos hombres cuyo rostro ni siquiera conoces” (N. Hikmet).
El poder erradica la memoria, instrumentaliza el homicidio; luego de asesinados José Gabriel Condorcanqui, Micaela Bastidas Puyucahua y su descendencia, la orden siguiente fue borrar de la faz de la tierra todo recuerdo. ¿Acaso, la acometida actual en oriente sobre el pueblo Palestino tenga una connotación similar como lo sucedido con el pueblo Talibán?. No es la muerte en tanto ausencia del cuerpo, lo que preocupa a Angie Bonino, sus reflexiones expresadas desde hace muchos años, pugnan por mantener presencias, asumiendo el papel de mediadora, voz viva, sin queja, actual, en tiempo real, dándole vida a la imagen “un acontecimiento, esa dimensión simbólica, extra-corporal que es significativa” (G. Deleuze). Recientemente, un expresidente condenado a crímenes de lesa humanidad ha quedado libre de prisión, él, aún achacoso intentando borrar sus responsabilidades. ¿sus asesinados, dónde quedan?
La exposición de Angie Bonino, es una muestra coherente, sin cabos sueltos, hecho con respeto y lágrimas, cargando la tristeza de cada familia y la imposibilidad, por ahora, de justicia para ellos, para con cada uno de sus ciudadanos, pero, sin perder lo revelador, batallar para que esas vidas nunca mueran (Pozuzo, diciembre 2023).










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