Fiscal aliado de Trump acusa de parcialidad a revistas médicas mediante cartas

La **censura** en publicaciones científicas vuelve a estar en el punto de mira tras la intervención de un fiscal federal en funciones. La controversia surge en un momento de creciente tensión entre la administración Trump y ciertos sectores de la comunidad científica, especialmente en lo que respecta a la información sobre salud pública y medio ambiente.

Según la investigación publicada por The New York Times, el fiscal federal interino para Washington, D.C., Edward Martin Jr., ha enviado misivas a, por lo menos, tres revistas médicas, acusándolas de parcialidad política. Martin, un reconocido activista republicano, ha sido objeto de críticas por supuestamente utilizar su cargo para atacar a opositores del Presidente Trump.

Las cartas del fiscal, obtenidas por el citado medio, plantean una serie de interrogantes que sugieren que estas publicaciones estarían induciendo al error a sus lectores, suprimiendo puntos de vista contrarios y dejándose influenciar indebidamente por sus patrocinadores. La acción ha generado inquietud dentro de la comunidad médica y científica, con algunos expertos manifestando temor a represalias por parte del gobierno.

Cabe recordar que, previamente, Robert F. Kennedy Jr., actual secretario de Salud, ya había expresado su deseo de procesar a revistas médicas, acusándolas de engañar al público y de colusión con compañías farmacéuticas. Esta postura del secretario de Salud, sumada a las acciones del fiscal Martin, refuerzan la sensación de una ofensiva coordinada contra las publicaciones científicas consideradas críticas con la administración.

Una de las revistas que recibió la carta fue Chest, editada por el American College of Chest Physicians. En la misiva, fechada el pasado lunes, Martin asevera que “cada vez más revistas y publicaciones como CHEST Journal están admitiendo ser parciales en diversos debates científicos”. El New York Times tuvo acceso al contenido íntegro de esta comunicación.

El periódico neoyorquino también pudo confirmar que, al menos, otras dos editoriales recibieron cartas con una redacción prácticamente idéntica. Sin embargo, estas editoriales se negaron a hacer declaraciones públicas por temor a represalias por parte de la administración Trump, lo que subraya la atmósfera de intimidación que se ha generado en torno a esta situación.

Este episodio se suma a una serie de controversias similares, como las acusaciones de manipulación de datos científicos por parte de agencias gubernamentales y la restricción de la financiación a investigaciones sobre cambio climático, lo que pone de manifiesto una creciente politización de la ciencia en Estados Unidos.