LA VOZ DE LA MUJER
Denesy Palacios Jiménez (*)
13. 07. 2023
Contamos con un marco legal muy amplio, desde la Declaración de los Derechos Humanos, pactos Internacionales de Derechos económicos, políticos, culturales, derechos civiles, Declaración sobre la eliminación de la discriminación contra la mujer, conferencias Mundiales sobre la mujer, como la de Beijing y la Conferencia regional sobre la mujer de América Latina y el Caribe (CEPAL), el consenso de Quito, la comisión Interamericana de Mujeres y Convenciones Interamericanas sobre la Mujer, la Convención de Belém Do Pará, Brasil 1995, el Programa Interamericano sobre la Promoción de los Derechos Humanos de la Mujer y la Equidad e Igualdad de Género. OEA/CIM, la Declaración de los Objetivos de Desarrollo Sostenible como agenda para el 20230
Este marco legal internacional es el sistema de acuerdos que une a Estados nacionales en torno a principios y valores compartidos. Y son las obligaciones de cada Estado con su ciudadanía y con el desarrollo.
Aunque han existido marcos legales internacionales desde tiempos antiguos, el actual comenzó a construirse desde mediados del siglo diecinueve. En el siglo veinte, las dos guerras mundiales y el surgimiento de organizaciones como la Liga de las Naciones o la Organización Internacional del Trabajo aceleraron su construcción, ampliación y consolidación.
Después de la segunda guerra mundial, la Liga de las Naciones fue sustituida por la Organización de las Naciones Unidas. En el seno de esta organización se han desarrollado estándares, convenios, normativas y conferencias que han enriquecido este marco legal internacional.
En el Perú, tenemos cantidad de normas, que han corroborado a disminuir la gran cantidad de desigualdades, especialmente con respecto a la discriminación de la mujer; sin embargo, el sistema machista imperante hace que las víctimas crezcan mucho más y se revela en la trata de personas, en los acosos, en la violencia cada vez más recrudecida y manifestada a través de los llamados feminicidios, que con horror vemos que nuestras mujeres, niños y niñas son víctimas de violación y muerte; es por eso que se requiere con suma urgencia, los centros de atención Integral para víctimas de violencia familiar, pues las agredidas deben pasearse por sendas oficinas desde la policía, ministerio Público, medicina legal etc. Como podemos ser tan insensibles a esta problemática, se precisa no solo de las normas, sino mejorar las estrategias y mecanismos, así como capacitar y sensibilizar a los operadores de justicia, y la existencia de un solo centro donde deben acudir las víctimas y personas vulnerables de tanta violencia, que no solo sirva para atención primaria de salud y apoyo con refugio, sino que brinde la posibilidad de valerse económicamente por si mismas, para lo cual se requieren talleres de capacitación.
Sin embargo, vemos que también hay otras formas, como es el caso del acoso político, donde se cierra las puertas a las personas, solo por no ser allegada del grupo gobernante, un claro ejemplo lo vemos en el congreso de la República, donde incluso se ha dado violaciones, cuyo congresista como el caso de Díaz ha quedado impune.
Es decir, el problema que todavía vivimos, estriba en la educación, en la formación de valores desde casa, en la poca o escasa solidaridad de género, que hay entre las mismas mujeres, y se acrecienta con la corrupción, por eso mientras tengamos educación tan precaria, es difícil que podamos hablar de justicia para todos, de equidad, de libertad y respeto. Si bien es cierto hay grandes avances en cuanto a la participación femenina en los diversos aspectos, vemos con mucha pena como nuestras representantes, sean regidoras, consejeras regionales, congresistas o ministras, si no están lo suficientemente empoderadas con solidaridad de género se limitarán a calentar el asiento como sus congéneres, o a levantar solo la mano para votar, es importante reflexionar que el sitio que hoy ocupan es por la lucha de muchas mujeres, que inclusive han ofrendado sus vidas para allanar nuestro camino.




