Está ave de color negro habita en las riberas de los ríos y en las muyunas donde se acumula la basura y los desechos, estas, cuando se ven en peligro, tienden a volar, a escapar… Asimismo, a Juan Alvarado Cornelio le salieron alas y voló fuera de Huánuco, desapareció de la ciudad. Una vez más faltó a su palabra.
Ese que decía que nunca escaparía y que, por el contrario, sí enfrentaría a la justicia fue el primero en tener un plan de fuga. Según fuentes confidenciales, salió de Huánuco la madrugada del sábado con dirección hacia Huancayo. Fácilmente podría estar fuera del país ahora, no sorprendería.
El nivel de moralidad de Alvarado y de su círculo de confianza es menos de 100, simplemente no se puede confiar en lo que diga o deje de decir, es un mitómano que lamentablemente llegó al poder para solamente desfalcar al Estado.
Si no, recordemos lo que pasó en plena primera ola de pandemia cuando se sabía que se iba a necesitar oxígeno medicinal y que, aun teniendo presupuesto, él y su gente se tomaron varios meses para hacer la compra, tanto así que la planta llegó tres meses después de terminada la primera ola y de haberse registrado más de mil muertes. Peor aún, esta y otras compras fueron sobrevaluadas y la maquinaria nunca funcionó como debería, o sea más basura.
Pero eso no le interesó ni lo amilanó para nada. En la segunda ola, la crisis fue peor, no había oxígeno, ni medicinas, ni camas… Era un caos total, los muertos sobrepasaron los 4000 registrados en la región y otros muchos miles quedaron con secuelas por el virus, pero Alvarado y compañía solo pensaban en cómo seguir desfalcando al Estado… Ese es el nivel de persona que ha estado en la gobernación.
Una actitud propia de un miserable pues se aprovechó de la muerte de sus paisanos para llenar sus bolsillos de dinero, de dejar carreteras abandonadas, escuelas mal construidas y a medio construir, y pensar que fue docente…
De las cuatro personas con orden de captura y prisión preventiva, únicamente uno de ellos tuvo la valentía de presentarse para enfrentar a la ley: el señor Darwin Campos. Esperamos que él cuente más detalles del gran negocio de los Alvarado; no solo en la compra de las laptops que ha terminado por perjudicar a miles de maestros y por ende a decenas de miles de alumnos. Recordemos que la mayoría de estas laptops eran para docentes de las zonas rurales y muchos las devolvieron porque simplemente no servían para su labor educativa. Una estafa completa.
Ojalá reflexione y pida perdón desde cualquier lugar donde esté y tenga los pantalones de aceptar sus graves errores. Lo cierto es que sus cobardes acciones no pueden quedar impunes.




