Escrito por´: Denesy Palacios Jimenez
Empiezo agradeciendo a las personas que me han dado este espacio, y a Uds. estimados lectores hombres y mujeres, que me permiten entrar a sus hogares, el objetivo fundamental es generar una conciencia sobre nuestra identidad local, regional y nacional, y, el papel que debemos jugar en la construcción y defensa de nuestra ciudadanía, en la lucha contra la corrupción, son pequeños aportes que han contribuido a incentivar la participación ciudadana de las mujeres, y nuestro rol que cumplimos en la sociedad como madres, hermanas, trabajadoras, esposas y ciudadanas. No olvidemos que somos un poco más de la mitad de la población, que durante siglos hemos estado excluidas o marginadas del espacio público: Aún recuerdo cuando se gestaban los primeros movimientos en Huánuco, y nuestros colegas, compañeros o autoridades para tratar de desorganizarnos nos decían que si no teníamos nada que lavar o hacer en nuestra casa, que estábamos molestando, y es que claro nos habían hecho creer que las mujeres solo servíamos para la casa y para las tareas domésticas; felizmente cuán lejos han quedado esos tiempos y ahora me alegra, de saber que no estoy sola y que mis colegas ya no pueden decirme “disociadora de hogares” porque propugnaba que ante la violencia doméstica no debíamos quedarnos calladas, sino sentar la denuncia para que esta sea visibilizada y poder enmendarla. Sin embargo, aún se sufre el acoso político especialmente en mi centro de trabajo universitario valdizano, y lo que es peor ni siquiera hay solidaridad de género, en un buen sector de colegas mujeres, que también se han contagiado de la incondicionalidad y el silenciar los actos de corrupción y malos manejos administrativos, solo para beneficio personal, y poder seguir laborando sin tener el perfil para ser docentes, tampoco les importa el acoso sexual que sufren nuestras alumnas.
Esta pandemia del 2020 ha permitido que muchos se saquen la careta, muestren su insensibilidad social, y su falta de compromiso profesional, lo hemos visto desde autoridades, haciendo compras innecesarias o productos de mala calidad, y a costos inflados para que les quede alguito, es decir, preocupados en enriquecerse ilícitamente, sin contemplar las necesidades de un gran sector de la población, es muy cruda esa realidad, cuando no nos damos cuenta, que este virus esparcido en el mundo entero ataca a todos y en el momento menos pensado, entonces de qué sirve tanta usura y tanta maldad.
Felizmente que las luchas no son estériles, ni hay ningún mal que dure tantos años, aquel comportamiento tiene que ver con la formación del hogar y con los antivalores, es decir, todavía nos queda un camino largo, hasta lograr que las personas seamos buenos ciudadanos, que respetemos a nuestros semejantes, y a todo el legado que nos han dejado nuestros ancestros.
Por otro lado, cuando las mujeres nos damos al espacio público tratamos de demostrar que también podemos hacerlo en los altos niveles de decisión, y con estrategias claras y transparentes y no como lo tradicional “donde el fin justifica los medios”, eso hace mucho daño a nuestro país, a nuestra democracia y el obstáculo más grande que tenemos para conseguir el cambio y el desarrollo que tanto deseamos, y es que los anti valores los tenemos impregnados y también nos ha envuelto a las mujeres, y es por ello que también observamos en nuestras representantes, comportamientos como estos que dejan mucho que desear.
Preocupa que la situación para el Bicentenario no va a tener el cambio que hubiéramos deseado, el hecho de pagar para que una agrupación política te ponga como candidato al congreso, ya desdice el tipo de gestión o función que van a cumplir, y esa es la clase política que tenemos.
La propuesta de las mujeres es otra, es transparencia, es cultura de paz, es descubrir la verdad y actuar con objetividad, es compartir y poder desarrollarnos plenamente como seres humanos nosotras y nuestros hijos, nuestros cónyuges, nuestros padres y toda la especie humana y porque tenemos la naturaleza de sentir a flor de piel lo que los nuestros padecen, y lo que queremos, es que todos hagamos de nuestra tierra el mejor lugar para vivir, hermanados con mucha fe de que algo mejor nos espera.
Gracias amigos de Diario Ahora, gracias a la Asociación Nacional de Periodistas, a Lucho Benavente por el espacio en Vox Populi y todos los amigos que constantemente me solicitan mi opinión y lo hago con el mayor agrado, gracias a todos ustedes, por escucharme o por leer mis notas, me hace saber que no estoy sola, si no que estamos en la misma ruta de construcción de una patria nueva, grande y soberana, y saben, los peruanos lo podemos, hagámoslo a partir del 2021.




