Una oportunidad perdida para el progreso de Huánuco

La reciente asamblea convocada por el gobierno regional de Huánuco, que debió ser un espacio de diálogo constructivo entre autoridades, se convirtió en un lamentable espectáculo de ataques y ofensas. En lugar de aprovechar esta valiosa oportunidad para planificar y concretar obras en beneficio de la población, el gobernador regional y el alcalde provincial protagonizaron un enfrentamiento verbal lleno de acusaciones y descalificaciones personales.

Es preocupante observar cómo nuestras autoridades, en lugar de mostrar liderazgo y capacidad de diálogo, optaron por el camino de las ofensas y la confrontación. Lejos de buscar soluciones conjuntas, se dedicaron a cuestionar mutuamente su gestión y a exigir renuncias, en un ambiente tenso y cargado de hostilidad.

Esta falta de madurez política y de visión de conjunto pone en evidencia la carencia de habilidades de negociación y la incapacidad para anteponer los intereses de la población por encima de las diferencias personales o partidistas.

Es momento de que nuestras autoridades comprendan que su responsabilidad va más allá de los enfrentamientos estériles y las descalificaciones. La ciudadanía espera de ellos un liderazgo constructivo, capaz de generar consensos y trabajar de manera coordinada en beneficio del desarrollo de nuestra región.

Es imperativo que tanto el gobernador como el alcalde provincial reconozcan sus errores, depongan su actitud confrontacional y retomen el camino del diálogo respetuoso y la búsqueda de soluciones conjuntas. Solo así podrán recuperar la confianza de la población y encaminar a Huánuco hacia el progreso que tanto anhelamos.

Consideramos que la creación de una mesa de diálogo permanente es necesaria, en la que participen representantes de la sociedad civil, gremios y organizaciones sociales, además de las autoridades regionales y municipales. Esta instancia deberá ser un espacio de encuentro y concertación, donde se planifiquen y prioricen las obras y proyectos que Huánuco necesita, dejando de lado las diferencias políticas y personales.

Asimismo, es fundamental que las autoridades se comprometan a respetar los acuerdos alcanzados y a rendir cuentas periódicamente sobre el avance de los proyectos, fomentando así la transparencia y la participación ciudadana.

¿Estarán dispuestas nuestras autoridades a dejar de lado los enfrentamientos estériles y asumir el verdadero liderazgo que Huánuco reclama? La respuesta a esta interrogante definirá si nuestra región avanza hacia el progreso o se estanca en un círculo vicioso de confrontaciones improductivas.