Último Tramo, Cushi – Pozuzo

Por: Iraldia Loyola


(Parte final)

Causa – caminante 52

De las 92 curvas en caracol, habíamos avanzado la mitad. Desde este punto en que se logra oír el curso del río, el camino es más empinado y escabroso. Las piernas tiemblan, las rodillas empiezan a doler y nuestros pasos cansados piden reposo. Es triste el camino cuando el compañero sufre. 

Desde Saria tuvimos la compañía del caminante número 51 (una planta de Árbol de la Quina) que, a pesar del largo tramo resistió, muchos compañeros la llevaron sobre sus hombros, Renzo, José, Glenn, etc. Aparece también junto a nosotros Causa, quien ha dejado atrás a su dueña. Esta perrita valiente tiene el pelaje blanco y unos ojos negros, de vez en cuando nos adelanta en el camino, para buscar una zona sombreada y descansar. 

José Soto, rep. de la Fundación Rosa del Águila.

José Soto, lleva una vuvuzela consigo, que nos sirve para avisar a nuestros compañeros que estamos cerca, como en los viejos tiempos. Bajar las curvas nos tomó 3 horas que se hicieron interminables.

Cerca de las 4:30 p.m., apareció en el camino don Ardonio Lino Trujillo, enviado por el primer grupo vino a nuestro auxilio con un caballo. Saludamos y en la bajada nos condujo a las orillas del río.

Marco y yo nos sentamos en una piedra de regilar tamaño, mientras Jhonn se encargó de proveernos agua para calmar la sed. Agradecimos a los Apus, a la tierra, a Dios, por qué estábamos vivos. Consuelo se llama este río de aguas cristalinas, a continuación cruzamos un riachuelo por el lado derecho para llegar a Playapampa, aquí nos esperaban Sebastián Ubalde y Deivis Ponce, con un buen café de la zona. Muchos de nuestros compañeros decidieron parar aquí; el cuerpo ya no les respondía. Siguieron en caballos y motos.

Desde aquí el camino es ligero y más liviano, “pura pampa”. En su libro Raymondi manifiesta haber visto elegantes palmeras, hermosas matas de Heliconia, elevadas Cecropias, grandes y corpulentos Ficus, entre otros. Sin embargo, las comunidades en su necesidad de expandir sus territorios para zonas de cultivo, han ido depredando los bosques. 

 

A orillas del río Consuelo

Metros más abajo me quité los zapatos para cruzar el río, mis piernas temblaban, respiré profundo y con ayuda de mi compañero alcancé la otra orilla. Me senté por unos minutos y mágicamente la corriente se llevó el cansancio, el camino es angosto de uso diario para caballos y motos lineales. Cuando ya la tarde culminaba llegamos a Cushi, el último destino de hoy (23 de julio), me enteré que fui la única mujer que llegó casi entera al destino, de pie. Aislados del mundo, la consigna era salir caminando y llegar caminando. Reto que cumplimos para honrar la palabra.

Ha sido la ruta más cansada y de camino difícil, 24 kilómetros recorridos en aproximadamente 11 horas, los 52 caminantes habíamos logrado un reto más. Nuestra cena fue con un buen caldo de gallina de chacra, acompañado de arroz y yucas sancochadas, contundente, para recobrar fuerzas para el siguiente destino. Bajo el cielo de la tierra de la alegría nos fuimos a dormir.

Cushi – pueblo de la alegría

Por aquí pasaron también el reconocido botánico y explorador Hipólito Ruiz, nombrado en 1777 director de la expedición para el estudio de la Flora del Perú y Chile, quien llegó a América en Abril de 1778,  el realizaría una expedición junto a los botánicos José Pavón y el francés Dombey; los dibujantes Isidro Gálvez y José Brunete (quien falleció durante las excursiones realizadas).  Agregándoseles en América, como discípulo botánico Juan Tafalla, y como discípulo dibujante Francisco Pulgar (abuelo del sabio geógrafo pachiteano Javier Pulgar Vidal y del reconocido músico Francisco Pulgar Vidal).

Después de varias expediciones realizadas, recordarían después muchas anécdotas y sucesos en su paso por el Perú. Al relatar un  incendio que consumió parte de su ardua labor ocurrido en la Hacienda de Mácora el 6 de agosto de 1785, escriben los autores de la Flora Peruana y Chilena lo sigueinte: «Con tan fatal golpe quedamos por tres días tan fuera de juicio, como el que herido del rayo existe sin saber que vive; pero resignados con la voluntad Divina volvimos al fin consolados a pie a Huánuco…»

Al día siguiente (último día de caminata), desde nuestro alojamiento, contemplamos la cumbre que habíamos bajado a cuestas. Después de visitar a don Julián Ubaldo Cantalicio, el último postillón por el camino del correo: Chaglla-Pozuzo. Emprendimos la marcha hacia Pozuzo.

interminables
Catarata de Paccha

Este es un sendero más fácil, por donde solo ingresan motos lineales y acémilas, aunque fueron 12 kilómetros de recorrido, no hallamos problemas para alcanzar dos horas más tarde la Catarata de Paccha, nos refrescamos, sacamos algunas fotos y una hora más tarde cruzamos el último puente para llegar a Tingo Mal Paso, donde nace el río Santa cruz, el final de nuestra caminata.

Desde este punto, avanzamos 20 km en carro hasta Pozuzo. Nuestro ingreso triunfal lo haríamos por la plaza de Pozuzo, donde nos recibieron con una ceremonia especial en el marco de los 163 años de la llegada de los colonos a Pozuzo. Katthyana Ríos, entregó a Eva Solleder (presidente del Directorio del Museo Schafferer de Pozuzo) una carta del último postillón a nombre de los caminantes. 

Carta que incluía mensajes de reflexión y visiones para el 2050. En su discurso Eva recordó que ella había recorrido la misma ruta con tan solo 2 años. Las hermanas Bauman entregaron productos nativos hallados en la ruta. Frutos que nos alimentaron en el camino. Nuestro recorrido terminó en la Plaza de la Identidad de Prusia donde se plantó el árbol de la Quina, donado por la fundación Rosa del Águila. De esta manera los caminantes hemos unido con nuestros pasos los caseríos y comunidades rememorando la Ruta histórica de arrieros y colonos que se asentaron en Pozuzo en el siglo XIX. 

Último Tramo, Cushi – Pozuzo Último Tramo, Cushi – PozuzointerminablesLa ruta que recorrimos es potencialmente ecoturística ya que a lo largo del camino se puede reconocer más de 300 variedades de orquídeas, cuenta con un gran potencial para el desarrollo del turismo de aventura (trekking, ciclismo de montaña), turismo rural comunitario y vivencial. Cesar Raúl Laura viene trabajando la propuesta del Área de Conservación Regional Osomayo – Milpo junto al Gobierno Regional de Huánuco con el apoyo del Instituto del Bien Común, esta propuesta cruza la ruta histórica recorrida.

Último Tramo, Cushi – PozuzoLos caminos ya andados cuentan también los errores y aciertos de quienes pasaron, en más de 150 años no se han mejorado los caminos, ni la situación económica de los diferentes pueblos, que a pesar de sus esfuerzos no han logrado el ansiado desarrollo. Empero, esta situación cambiaria si esta ruta se convierte en zona generando ingresos para todos. Esto se logrará con el trabajo articulado población, municipalidades y aliados estratégicos.

El lema de esta Caminata ha sido “Promoviendo hermandad y turismo sostenible” con el objetivo de poner en valor la ruta. Semanas después de la caminata el Gobierno Regional de Huánuco y el Instituto de Desarrollo del Sector Informal (Idesi) firmaron acuerdos para impulsar la puesta en valor de la ruta, esfuerzo que forma parte del proyecto Eco-Huánuco y será financiado por la cooperación alemana.

Organizaron esta caminata: el Proyecto ECOPOZUZO, representado por ECOSELVA, Idma, la Asociación Civil Cultural Roger Vidal Roldán con el respaldo de la Municipalidad de Pozuzo y Chaglla, Gobiernos Regionales de Huánuco y Pasco y demás aliados estratégicos.

Gracias compañeros de ruta y organizadores, hemos vivido una experiencia inolvidable, son nuestras huellas las que deben quedar. Aún queda mucho por andar y hacer. En adelante queda promover la socialización entre las comunidades, la promoción y difusión de esta historia vivida.

Llegada a Pozuzo