La **inversión** en la fabricación de semiconductores en suelo estadounidense está a punto de recibir un nuevo y significativo impulso. En un contexto global marcado por la competencia tecnológica y las preocupaciones por la seguridad de las cadenas de suministro, la expansión de la capacidad de producción nacional se presenta como un objetivo estratégico clave para Estados Unidos.
Según la investigación publicada por The New York Times, Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC), el gigante mundial de la fabricación de chips, tiene previsto invertir 100.000 millones de dólares en Estados Unidos durante los próximos cuatro años. Este plan de inversión, anunciado en la Casa Blanca, se enmarca dentro de los esfuerzos de la administración Trump para revitalizar la industria de semiconductores en el país.
El anuncio oficial, realizado por el propio Presidente Trump, detalla que TSMC destinará esta suma considerable a expandir su capacidad de producción y a trasladar sus procesos de fabricación de semiconductores más avanzados a sus instalaciones en Arizona. Esta decisión es especialmente relevante si consideramos que TSMC produce más de la mitad de los semiconductores del mundo y es crucial para la fabricación de dispositivos electrónicos de última generación.
La inversión permitirá a TSMC iniciar la producción de chips para inteligencia artificial y teléfonos inteligentes en Arizona, lo que supone un avance significativo para la industria tecnológica estadounidense. Cabe recordar que la escasez global de chips, que afectó a múltiples sectores desde la automoción hasta la electrónica de consumo, puso de manifiesto la dependencia de las cadenas de suministro internacionales y la necesidad de fortalecer la capacidad productiva nacional.
Con este nuevo compromiso, la inversión total prevista por TSMC en Estados Unidos asciende a 165.000 millones de dólares. Esta inyección de capital no solo ampliará la presencia de la compañía en Arizona, incrementando el número de plantas de fabricación de tres a seis, sino que también generará 25.000 empleos y establecerá un centro de investigación y desarrollo para impulsar la innovación en los procesos de producción futuros. Se estima que la industria de semiconductores contribuye con más de 200.000 millones de dólares al PIB de EE. UU.
La expansión de TSMC es el resultado de años de trabajo para impulsar la fabricación nacional de semiconductores. Durante más de un lustro, las autoridades de Washington han manifestado su preocupación por la posición dominante de TSMC en la industria, considerándola un riesgo para la seguridad nacional. El temor a perder el acceso a estos chips avanzados, producidos en Taiwán, ante las ambiciones de Pekín de recuperar el control de la isla, ha sido un factor determinante en la decisión de promover la inversión en suelo estadounidense. Los semiconductores son componentes críticos en sistemas de defensa, telecomunicaciones y computación avanzada.
La administración Trump inició las gestiones para persuadir a TSMC de construir plantas en Estados Unidos. La administración Biden, por su parte, impulsó estos esfuerzos con la aprobación de la Ley CHIPS, una iniciativa bipartidista que destina 39.000 millones de dólares en fondos federales para la construcción y ampliación de instalaciones de fabricación de estos componentes esenciales. La Ley CHIPS también incluye incentivos fiscales para empresas que inviertan en la producción de semiconductores en Estados Unidos.
Durante el evento en la Casa Blanca, el Presidente Trump enfatizó que la inversión de TSMC reducirá el riesgo para la seguridad nacional de Estados Unidos y alentará a otras empresas a fabricar más productos en el país. La meta es disminuir la dependencia de fuentes externas y asegurar una cadena de suministro más robusta y resiliente para la industria tecnológica estadounidense.




